lunes, 15 de junio de 2015

LIBRO LOS 50 PRINCIPIOS DEL MILAGRO KENNETH WAPNICK



PRINCIPIO 13
Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. Son siempre afirmaciones de renacimiento que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia adelante. Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro. Podemos pensar en este camino como en una alfombra que refleja todo el transcurso de nuestra experiencia en este mundo. Lo que hace el milagro es tomar ciertos aspectos de esta experiencia, todos los cuales están cimentados en la creencia en la separación o en nuestra culpa (de aquí es de donde procede el comienzo y el final), y en un sentido, los aísla como áreas problemáticas con las que tenemos que lidiar. Digamos que tenemos una particular dificultad con una relación. El milagro causaría que nos concentráramos en esa relación y la perdonáramos. En ese sentido, será un comienzo y un final porque circunscribe el problema. Cuando sanamos el problema, lo que significa que perdonamos a la persona que ha sido nuestra mayor dificultad, o cuando verdaderamente nos liberamos de una situación que ha provocado sentimientos de separación, ansiedad, culpa, ira, etc., lo que ocurre es que todo este aspecto del tiempo se ha reducido. Eso es lo que quiere decir con que los milagros "alteran el orden temporal." El Curso enseña que cuando empezó la separación, en ese sólo instante, todo el tiempo, el mundo completo de la evolución, ocurrió simultáneamente (T-26.V.3). En ese único instante en que creímos que nos habíamos separado de Dios, surgió una enorme alfombra. Esta es la alfombra que constituye el mundo entero de la evolución -pasado, presente y futuro. Un curso en milagros también enseña que en ese mismo instante en que pareció ocurrir la separación, Dios creó al Espíritu Santo, Quien deshizo la creencia que le dio origen a esta alfombra. Es como si la separación hubiese ocurrido en un instante, y se hubiese corregido en ese mismo instante. Sin embargo, el problema es que nosotros todavía creemos que este mundo de tiempo y espacio donde habitamos, el cual es realmente un sueño, es la realidad. Por eso el Curso habla del Espíritu Santo como una Voz. El es la Voz de Dios Que Se extiende en el sueño de tal manera que podamos despertar del sueño, y el mundo entero de la evolución es parte de este sueño. Una de las formas en que el ego nos ha arraigado en este sueño, en la creencia de que éste es realidad, ha sido fabricando la noción de que el tiempo es lineal: pasado, presente y futuro. Este es el principal obstáculo al tratar de entender cómo el Curso ve el tiempo y cómo opera el milagro. Nuestras mentes están tan estructuradas en la creencia de que el tiempo es lineal que es imposible para nosotros reconocer que el tiempo es realmente holográfico, que es un modelo que nos ha presentado la física cuántica. La holografía enseña que dentro de cada parte está contenido el todo, lo cual significa que dentro de cada una de las mentes, a pesar de lo que creamos conscientemente, reside toda la historia del ego, que es la historia completa no sólo de este planeta, sino del universo físico en su totalidad. Lo que hace que éste sea un concepto tan aterrador para la mente, es que ésta (y por consiguiente el cerebro) ha sido muy severamente limitada por la estructuración temporal que nosotros fabricamos, la cual es una visión lineal: pasado, presente y futuro. Lo que realmente sucede es que en cualquier determinado momento nosotros escogemos experimentar una porción particular de este holograma; hurgamos en nuestra mente y decidimos recorrer o experimentar una parte de todo este sueño. Esto es lo que quiere decir el Curso cuando afirma que repasamos un guión que ya está escrito (L-pI.158.3-4).


.
Este es el guión. El Espíritu Santo no lo escribe. El Espíritu Santo no causa las cosas que nos ocurren en este mundo. Lo que sí hace es unirse con nosotros en este guión y enseñarnos que hay otra manera de interpretarlas. Hay una línea en el libro de ejercicios donde el Curso habla del Espíritu Santo como "Aquel que escribió el guión de la salvación en el Nombre de Su Creador" (L-pI.169.9:3). 
El guión de la salvación es el mismo del ego puesto al revés. Allí donde el guión del ego tenía como propósito reforzar la creencia en la separación, el Espíritu Santo utiliza ese guión, que representa a todas las relaciones y situaciones en nuestra experiencia, de tal manera que podamos aprender que no estamos separados. El utiliza al mundo como un salón de clases; el ego lo utiliza como una prisión. Es el mismo mundo, pero el modo en que el ego lo interpreta nos arraiga aún más en éste. La manera en que el Espíritu Santo lo interpreta nos libera de ese mundo. Lo que nos mantiene en esta alfombra es la culpa, lo cual significa que la manera de despertarnos de este sueño, o de sacarnos de la alfombra, es que nos liberemos de esta culpa. Eso es lo que hace el perdón. Elúnico reclamo que hace el Curso para sí mismo es que ahorrará tiempo. Lo afirma repetidamente. Por ejemplo, Jesús afirma que si hacemos lo que él dice, ahorraremos tiempo (T-18.VII.4-6), y muchas veces él dice que podemos ahorrar mil años (T-1.II.6:7). Un curso en milagros no habla específicamente sobre el tema de la reencarnación o de vidas pasadas, excepto en un lugar, pero no toma ningún partido (M-24.3:1). Ciertamente, sí implica en muchas referencias, no obstante, que ésta no es la primera vez que hemos venido al mundo. Cuando dice que podríamos ahorrar mil años, lo que en realidad dice es que podríamos ahorrarnos muchas, muchas vidas. Esto significa que si tenemos un enorme problema de culpa que hemos expresado en cierta área de nuestras relaciones, hay algo que hacemos continuamente que refuerza el odio a nosotros mismos o nuestra creencia en la separación. En el lapso ordinario de tiempo, podría tomarnos diez vidas trascender esto, el regresar una y otra vez hasta que lo hayamos superado. No obstante, si elegimos solucionar este difícil problema, lo que generalmente significa una relación o una situación que el mundo juzga difícil, repleta de dolor, angustia y sufrimiento, y que en realidad podríamos mirar de un modo diferente, lo cual implica entender básicamente que no somos víctimas ni de esta otra persona ni de nosotros mismos, entonces podremos erradicar el problema en una sola vida. Esto es lo que quiere decir el Curso al afirmar que podríamos ahorrar tiempo o que podríamos ahorrar mil años. Eso es lo que significa que el milagro abole el tiempo, o que "altera el orden temporal." No abole el lapso de tiempo en su totalidad; no es eso lo que hace. Lo que sí hace es colapsar la cantidad de tiempo que nos tomaría erradicar el enorme problema de culpa que tenemos. Ciertamente, no es necesario entender o estar de acuerdo siquiera con toda esta visión metafísica del tiempo. Lo que sí es necesario, es entender, cuando usted se encuentra en una situación muy difícil y dolorosa, que existe un propósito que usted podría identificar en esa situación. El propósito es que no se vea como una víctima, y en la medida que aprenda eso, en esa misma medida sanará toda esa culpa que hay en usted. Eso es lo que ahorra tiempo. P: Entiendo lo que usted dice, pero es difícil ver esto en términos del ego colectivo, del cual existen muchas partes. Algunas partes de este ego están de regreso, enrollando la alfombra, y otras la están desenrollando aún más. Es como dar un paso hacia adelante y dos hacia atrás. ¿Cómo se enrollará al fin esta alfombra? R: El Curso dice que "el desenlace es tan seguro como Dios" (T-2.III.3.10; T-4.II.5:8). Yo creo que dentro de la ilusión tomará mucho, mucho tiempo. Como enseña el Curso, hay una cantidad tremenda de miedo en este mundo. P: Este se perpetúa a sí mismo. R: Así parece. Cuando Helen comenzó a recibir este material procedente de Jesús, él le dio una breve explicación de lo que ocurría. Describió la difícil situación en que parecía estar el mundo, y le dijo que había una prisa celestial. Dijo que se le estaba pidiendo a la gente que regresara al mundo y prestara su talento a beneficio de este plan como una manera de ayudar a otros a cambiar de pensamiento más rápidamente. Un curso en milagros sería una de las partes del plan. Helen y Bill desempeñaron su papel trayéndolo al mundo para ayudar a las personas a cambiar de pensamiento más ligero. Además, el Curso se ajusta perfectamente a la época en que vivimos, una era dominada aún por un cristianismo que no es muy cristiano, a pesar de los muchos cambios radicales que han ocurrido en los últimos veinte años, y de que es una era de la psicología. Sobre todo, esta es una era en la que nos hemos apartado mucho de la idea racional de que la salvación no radica en el ataque, y mucho más demente en términos de creer que los intereses separados -tanto personalmente como internacionalmente- son la manera de salir de este infierno. Por otra parte, vivimos en una era que cuestiona seriamente los valores de nuestras autoridades -políticas, religiosas, científicas, sociales, educativas, etc.- y por consiguiente, estaría relativamente receptiva a nuevas ideas. Debido a esto, muchos consideran a Un curso en milagros como parte de la Nueva Era, aunque su mensaje trasciende por mucho el pensamiento de la Nueva Era y es más parte de las grandes tradiciones antiguas de la espiritualidad. P: Pero si el tiempo no existe, ¿por qué sería necesario apresurar las cosas? R: Eso es cierto. Sin embargo, suponga que su hijo está sufriendo una pesadilla. Usted sabe que es una pesadilla, pero aún dentro de la misma su hijo sufre. Por lo tanto, como padre usted querría disminuir el sufrimiento de su hijo, aun cuando usted sabe que ese sufrimiento no es real. Esa es básicamente la forma en que el Espíritu Santo lo vería o Jesús lo vería. No es que nuestro dolor sea real, sino que nosotros creemos que es real y esta es una forma de ayudarnos a salir de nuestro dolor. P: ¿Podría decir algo acerca de la procedencia de la culpa? R: La fuente básica de la culpa es nuestra creencia de que atacamos a Dios y nos separamos de Él. Eso es lo que el Curso llama pecado, y ciertamente es lo mismo que el pecado original. Debido a la creencia de que atacamos a Dios y nos separamos de Él vamos a sentir culpa, y la culpa es una experiencia psicológica que nos dice que hemos pecado. De ahí proviene el miedo a lo que Dios hará para vengarse. Nosotros atacamos a Dios; ahora El nos va a castigar. Este es el meollo del sistema del ego. De ahí es que procede toda nuestra culpa: la creencia de que hemos victimado a Dios, lo que luego proyectamos sobre todas las situaciones de nuestras vidas, al creer que victimamos a otras personas. Rápidamente invertimos eso y creemos que la gente nos convierte en sus víctimas. P: ¿No dice el Curso que si perdonamos a una persona las hemos perdonado a todas? R: Sí. Puesto que todas las dificultades provienen de nuestra culpa, si en verdad perdonamos a una persona totalmente, en efecto hemos perdonado a todo el mundo, porque a fin de cuentas todo es el mismo problema.
P: Es como golpear el bolo delantero en el juego de bolos; todos los demás bolos se derrumban. R: Correcto; esa es una buena analogía. Hay una hermosa lección en el libro de ejercicios que dice: "permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar" (L-pI.182), la cual parece sugerir que podría hacerse así de fácil (un tronar de dedos), y se acabó. El problema es que la cantidad de miedo que está atrapada en este sistema es inmensa. La fuente básica del miedo es el miedo al amor o el miedo a Dios. El ego nos enseña que si realmente nos liberamos de todo ese miedo, Dios nos destruirá. Eso es lo que impide que permanezcamos quedos por un instante y vayamos a nuestro hogar. En principio lo podríamos hacer, porque todo es lo mismo, sólo hay un problema. Pero debido a que nuestro miedo es tan inmenso lo que hacemos es cortarle trocitos, así que Un curso en milagros nos lleva a trozarlo un poco más rápidamente. P: ¿Y el miedo es inconsciente todo el tiempo? R: Es inconsciente porque la represión es la única forma en que podemos tolerar esta cantidad de miedo. P: De vez en cuando yo tengo la impresión de que esto no es tan serio como todo el mundo parece creer que es; algún nivel en mí me dice siempre: "¡No tomes esto tan seriamente!" R: Eso es absolutamente cierto. Hay una línea en el Curso que habla de la separación como el momento aquel cuando el Hijo de Dios olvidó reírse (T-27.VIII.6:2). Pero ese es exactamente el problema. La separación fue el momento en que el Hijo de Dios se olvidó de reír. Todo el problema fue que cuando nos separamos de Dios lo tomamos en serio. Si nos hubiéramos reído y nos hubiéramos percatado de cuán tonto era tratar de crear como Dios, usurpando Su papel de Creador, nada de esto hubiera sucedido. Lo que nosotros hacemos es fabricar problemas, y luego los tomamos muy en serio. Después pasamos el resto de nuestras vidas tratando de resolver un problema que no existe. Es como el mago de Oz; él no es nada más que un hombrecito detrás de un enorme sistema de amplificación. Eso es el ego. En otros lugares el Curso habla sobre cómo el ego parece ser un león rugiente, pero en realidad es un ratón asustado que le ruge al universo (T-21.VII.3:11; T-22.V.4:3). Si pudiéramos aprender a no tomar a nuestros egos tan en serio, estaríamos mejor. Lo que hay que vigilar, sin embargo, es que no neguemos un problema que hemos hecho real. Ese es el truco, porque nosotros nos engañamos muy fácilmente al creer que nos hemos liberado de un problema cuando todo lo que hemos hecho es ocultarlo. P: ¿Cómo se sabe? R: Si hace lo que es correcto, eventualmente se sentirá mejor, más en paz. Al principio, hablamos sobre la idea de que "los milagros son a la vez comienzos y finales, y así alteran el orden temporal." Podemos entender que lo que esto significa es que los milagros aíslan los problemas y dicen: "Es aquí donde nos concentramos," y al erradicar eso se altera el orden temporal. Lo que usted en realidad hace, puesto que todos nuestros problemas están arraigados en el pasado, es admitir que el problema no radica en el pasado. Realmente, está aquí ahora mismo en el presente, justo aquí en el momento que elijo, y ahora podría elegir de una manera distinta. Entonces, los problemas se convierten en "afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder pero que en realidad van hacia adelante." Esto es lo que quería decir el Curso con "nacer de nuevo," la frase que utiliza más adelante (T-13.VI.3:5). Esto no quiere decir nacer otra vez como lo plantean los cristianos fundamentalistas. Significa nacer otra vez en el sentido de escoger una vida que se rija de acuerdo con el Espíritu Santo y no de acuerdo con el ego. Seguir al ego conduce a la muerte; seguir al Espíritu Santo nos conduce de regreso a la vida eterna. El milagro, en verdad, es la afirmación de esa vida eterna, lo cual se convierte luego en un renacer en términos de que pensamos de manera distinta. Parece retroceder porque sana el pasado. Si me siento enojado con usted en este preciso momento, es porque no estoy viviendo con usted justo este momento; estoy trayendo algo del pasado. La sección que aparece más adelante en el texto y que se titula Sombras del pasado (T- 17.III), explica cómo siempre vemos a la gente en términos del pasado, bien sea por cosas que creemos que nos han hecho a nosotros o que le han hecho a otras personas, o basados en nuestro pasado y en la clase de necesidades que creíamos tener. Así que, el milagro deshace el pasado en el presente, y eso libera el futuro. Por lo tanto, el milagro toma la visión egocéntrica del tiempo y nos libera de ella. La visión egocéntrica del tiempo que, repito, es lineal, toma la culpa del pasado y la proyecta al futuro. Debido a mi pasado culpable, siento miedo ahora de lo que me depara el futuro. Me sentiré inseguro de si tendré dinero suficiente para mi vejez, o me sentiré inseguro o temeroso de que me suceda algo terrible. Todos estos miedos tienen sus raíces en la culpa que radica en el pasado, la cual está arraigada en la creencia de que he pecado en contra de Dios. Lo que hace el ego al utilizar el tiempo es usar el pasado, proyectarlo hacia el futuro, y de ese modo hacer caso omiso del presente. Hay una sección al principio del Capítulo 15 titulada Los dos usos del tiempo (T-15.I) que es una exposición muy buena de cómo el ego utiliza el tiempo y luego cómo lo utiliza el Espíritu Santo. Lo que hace el Espíritu Santo es decirnos que el pasado no existe, porque el mismo se fundamenta en una culpa que no es real. Por lo tanto, no hay nada que temer en el futuro. Luego nos enseña que el único tiempo que existe, es el ahora; sólo existe el presente, una afirmación que hace el Curso más adelante (L-pI.8.1:5; LpI.132.3:1). Eso le permite al Espíritu Santo extenderse a través de nosotros y, así, el futuro se convierte en una extensión del presente de tal manera que la paz, el amor y la unidad que sentimos ahora se extiende por medio de nosotros. Eso es lo que determina todo lo demás. P: ¿Significa todo eso que hay que permanecer en una relación? R: No, por supuesto que no. Eso tiene que ver con forma o con conducta, y no hay nada en Un curso en milagros que jamás sugiera lo que usted debe hacer en una situación determinada. Este simplemente provee el medio -el perdón- con el cual usted puede sacar a su ego de en medio de modo que pueda ser guiado por Aquel Que sabe lo que es mejor para usted en esa situación. Pídale al Espíritu Santo primero, antes de actuar; pero antes de preguntar "¿Qué debo hacer?," debe pedir que lo ayude a deshacerse de sus inversiones egocéntricas en el resultado que -de una manera o de otra interferirían con que usted. escuche Su respuesta.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...