sábado, 20 de junio de 2015

Un Curso de Milagros


Lección 140.
"LA SALVACIÓN ES LO ÚNICO QUE CURA."
La palabra “cura” no puede aplicársele a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta “mejor”. Mas cuando trata de curar a la mente, no la considera como algo separado del cuerpo, en el que cree que ella existe. Sus medios de curación, por lo tanto, no pueden sino sustituir una ilusión por otra. Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe ahora sano.
Mas no se ha curado. Simplemente soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para restablecerse. Sin embargo, no ha despertado del sueño, de modo que su mente continúa en el mismo estado que antes. No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. ¿Qué importancia tiene en realidad el contenido de un sueño? Pues o bien uno está dormido o bien despierto. En esto no hay términos medios.
Los dulces sueños que el Espíritu Santo ofrece son diferentes de los del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto. Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, a fin de que el soñador pueda soñar otro sueño. Sus sueños felices son los heraldos de que la verdad ha alboreado en su mente. Te conducen del sueño a un dulce despertar, de modo que todos los sueños desaparecen. Y así, sanan para toda la eternidad.
La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enfermedad. Pues la mente que entiende que la enfermedad no es más que un sueño no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabilidad. La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación. Pero sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. Y eso es ciertamente curación. Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar.
¡Que la paz sea contigo que has sido curado en Dios y no en sueños vanos! Pues la curación tiene que proceder de la santidad, y la santidad no puede encontrarse allí donde se concede valor al pecado. Dios mora en templos santos. Allí donde ha entrado el pecado se le obstruye el paso. No obstante, no hay ningún lugar en el que Él no esté. Por lo tanto, el pecado no tiene un hogar donde poder ocultarse, de Su beneficencia. No hay lugar del que la santidad esté ausente, ni ninguno donde el pecado y la enfermedad puedan morar.
Éste es el pensamiento que cura. No hace distinciones entre una irrealidad y otra. Tampoco trata de curar lo que no está enfermo, al ser consciente únicamente de dónde hay necesidad de curación. Esto no es magia. Es simplemente un llamamiento a la verdad, la cual no puede dejar de curar, y curar para siempre. No es un pensamiento que juzgue una ilusión por su tamaño, su aparente seriedad o por nada que esté relacionado con la forma en que se manifiesta. Sencillamente se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real.
No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. La curación se tiene que buscar allí donde se encuentra, y entonces aplicarse a lo que está enfermo para que se pueda curar. Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada. La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente. No hay otro cambio que éste. Pues, ¿cómo puede una ilusión diferir de otra sino en atributos que no tienen sustancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente?
Lo que hoy nos proponemos es tratar de cambiar de mentalidad con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues lo que buscamos es una cura para todas las ilusiones, y no meramente alternar entre una y otra. Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nuestras mentes porque nuestro Padre la ubicó ahí para nosotros. Está tan cerca de nosotros como nosotros mismos. Está tan cerca de nosotros como nuestros propios pensamientos, tan próxima que es imposible que se pueda extraviar. Sólo necesitamos buscarla y la hallaremos.
Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parece que está enfermo. Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que jamás se puede hacer una distinción válida entre lo que es falso y lo que es igualmente falso. En esto no hay grados ni ninguna creencia de que lo que no existe puede ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. Todas las ilusiones son falsas, y se pueden sanar precisamente porque no son verdad.
Así pues, dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talismanes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos de la clase que sean. Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escucha de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios. Ésta es la única Voz que puede curar. Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios.
Nos despertamos oyéndolo a Él, y le permitimos que nos hable durante cinco minutos al comenzar el día, el cual concluiremos escuchando de nuevo durante cinco minutos antes de irnos a dormir. Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamientos que constituyen una interferencia, no por separado, sino todos de una vez. Pues todos son lo mismo. No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a nuestro Padre hablarnos. Lo oímos ahora. Hoy venimos a Él.
Sin nada en nuestras manos a lo que aferrarnos, y con el corazón exaltado y la mente atenta, oremos:
La salvación es lo único que cura. Háblanos, Padre, para que nos podamos curar..
Y sentiremos la salvación cubrirnos con amorosa protección y con paz tan profunda que ninguna ilusión podría perturbar nuestras mentes, ni ofrecernos pruebas de que es real. Esto es lo que aprenderemos hoy. Repetiremos cada hora nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos da según aguardamos felizmente en silencio. Hoy es el día en que nos llega la curación. Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos en verdad.
Angel Pastor
Ilustración imagenes Angeles Rivera.

Un Curso de Milagros


LECCIÓN 139
"ACEPTARÉ LA EXPIACIÓN PARA MI MISMO:"
1. Con esto se acaban todas las decisiones. Pues con ésta lección llegamos a la decisión de aceptarnos a nosotros mismos tal como Dios nos creó.
¿Y qué es elegir sino tener incertidumbre con res­pecto a lo que somos? 4No hay duda que no esté arraigada en esto. No hay pregunta que no sea un reflejo de ello. No hay conflicto que no entrañe la simple pregunta: "¿Qué soy?"
2. Mas ¿quién podría hacer esta pregunta sino alguien que se ha negado a reconocerse a sí mismo? Sólo esta negativa a aceptarte a ti mismo es lo que hace que la pregunta parezca sincera. Lo único que cualquier cosa viviente puede saber con certeza es lo que ella es. Desde esta perspectiva de certeza, contempla otras cosas que tienen tanta certeza como ella misma.
3. Tener incertidumbre con respecto a lo que indudablemente eres es una forma de auto-engaño tan monumental, que es difícil concebir su magnitud.
Estar vivo y no conocerte a ti mismo es creer que en realidad estás muerto. Pues, ¿qué es la vida sino ser lo que eres? Y ¿qué otra cosa sino tú podría estar viva en tu lugar? ¿Quién es el que duda? ¿De qué es de lo que duda? ¿A quién le pregunta? ¿Quién le puede responder?
4. Está simplemente declarando que él no es quien realmente es, y, por lo tanto, al creer ser otra cosa, se convierte en inquisidor de lo que esa otra cosa es.
Sin embargo, no podría estar vivo si no supiese la respuesta. Si pregunta como si no supiese, ello es señal de que no quiere ser lo que es. Mas él ha aceptado lo que es puesto que vive; también ha juzgado contra ello y negado su valor; y ha decidido que desconoce la única certeza mediante la cual vive.
5. De esta manera, se vuelve inseguro con respecto a su vida, pues lo que ésta es, él mismo lo ha negado. Esta negación es lo que hace que tengas necesidad de la Expiación. Tu negación no cambió en nada lo que eres. Pero tú has dividido tu mente en dos partes: una que conoce la verdad y otra que no. Tú eres tú mismo.
De esto no hay duda. Sin embargo, lo dudas. Mas no te preguntas qué parte de ti es la que puede realmente poner en duda lo que eres. Aquello que hace esa pregunta no puede real­mente ser parte de ti. Pues le hace la pregunta a alguien que sabe la respuesta.
Mas si fuese parte de ti, entonces la certeza sería imposible.
6. La Expiación pone fin a la extraña idea de que es posible dudar de ti mismo y no estar seguro de lo que realmente eres. Esto es el colmo de la locura.
Sin embargo, es la pregunta universal del mundo.
¿Qué puede eso significar sino que el mundo está loco? ¿Por qué compartir su locura aceptando la desafortunada creen­cia de que lo que aquí es universal es verdad?
7. Nada de lo que el mundo cree es verdad.
Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son.
Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es.
8. Lo único que se te puede pedir es tu aceptación, pues lo que eres es algo incuestionable. Lo que eres fue establecido para siempre en la santa Mente de Dios y en la tuya propia. Está tan lejos de cualquier duda o de que se cuestione que inquirir lo que debe ser es prueba suficiente de que crees en la contradicción de que no sabes aquello que es imposible que no sepas. ¿Es esto una pregunta, o bien una afirmación que se niega a sí misma? No sigamos tolerando que nuestras santas mentes se entretengan en semejantes insensateces.
9. Tenemos una misión aquí. No vinimos a reforzar la locura en la que una vez creímos. No nos olvidemos del objetivo que acep­tamos.
Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felici­dad. Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros. No les falles a tus hermanos, pues, de lo contrario, te estarás fallando a ti mismo. Contémpla­los con amor, para que puedan saber que forman parte de ti y que tú formas parte de ellos.
10. Esto es lo que la Expiación enseña, y lo que demuestra que la unidad del Hijo de Dios no se ve afectada por su creencia de que no sabe lo que es.
Acepta hoy la Expiación, no para cambiar la realidad, sino simplemente para aceptar la verdad de lo que eres, y luego sigue tu camino regocijándote en el infinito Amor de Dios. Esto es lo único que se nos pide hacer. Esto es lo único que haremos hoy.
11. Dedicaremos cinco minutos por la mañana y cinco por la noche a tener presente nuestro cometido de hoy. Comenzaremos con este repaso acerca de nuestra misión:
Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.
No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él.
Podemos recordarlo por todos, pues en la creación todas las mentes son una. Y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad amamos a nuestros herma­nos, de lo mucho que cada mente es parte de nosotros, de cuán fieles nos han sido realmente y de cómo el Amor de nuestro Padre los incluye a todos.
12. Como muestra de gratitud por toda la creación, y en el Nombre de su Creador y de Su Unidad con todos los aspectos de la crea­ción, reiteramos hoy nuestra dedicación a nuestra causa cada hora, dejando a un lado todos los pensamientos que nos pudiesen desviar de nuestro santo propósito. Durante varios minutos deja que tu mente quede libre de todas las disparatadas telarañas que el mundo quiere tejer en torno al santo Hijo de Dios. Y date cuenta de lo frágiles que son las cadenas que parecen mantener fuera de tu conciencia el conocimiento de ti mismo, según repites:
Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún. soy tal como Dios me creó.
Angel Pastor.
Ilustración imagenes Angeles Rivera

Un Curso de Milagros



Lección 150
.
CUARTO REPASO
Lecciones 139 y 140
"MI MENTE ALBERGA SÓLO LO QUE PIENSO CON DIOS:"
139.- Aceptaré la Expiación para mí mismo.
140.- La salvación es lo único que cura.
Angel Pastor.

Un Curso de Milagros



Lección 171.
QUINTO REPASO
Repaso lecciones 151 y 152
Introducción
1. Ahora iniciamos otro repaso. Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. Queremos dar este paso resueltamente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.
2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. No tenemos nada que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra.
Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.
3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás.
Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti.
Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.
4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:
Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.
Sólo este Ser conoce el amor. Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.
5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. Cada paso que damos nos acerca un poco más. Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.
6. Yo te acompaño en esta jornada. Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado.
Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.
7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor.
Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. No me he olvidado de nadie. Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.
8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. Juntos repasaremos estos pen­samientos.
Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos.
Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. Éste te está esperando, al igual que yo.
Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.
9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo.
Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo.
El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser.
A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. En él yo camino contigo y tú conmigo.
La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. ¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. Santificado sea tu nombre e inmaculada tu gloria para siempre. Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día.
Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.
12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado.
Y Ahí es donde hallamos reposo.
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LECCIÓN 171
"DIOS ES SÓLO AMOR Y, POR ENDE, ESO ES LO QUE SOY YO:"
151.- Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
152.- Tengo el poder de decidir.
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo
Angel Pastor.

Un Curso de Milagros



Lección 170.
EN DIOS NO HAY CRUELDAD NI EN MI TAMPOCO:"
1. Nadie ataca sin la intención de herir.
En esto no hay excepcio­nes. Cuando piensas que atacas en defensa propia estás afir­mando que ser cruel te protege, que la crueldad te mantiene a salvo.Estás afirmando que herir a otro te brinda libertad. Y estás afirmando también que atacar cambia el estado en que te encuen­tras por otro mejor, más seguro, donde estás más a salvo de los asaltos del peligro y del temor.
¡Qué descabellada es la idea de que atacando es la manera de defenderse del miedo! Pues he aquí donde se engendra el miedo y se le nutre de sangre para que crezca, se expanda y sea cada vez más rabioso. Ésta es la manera de proteger el miedo, no de esca­parse de él.
Hoy aprendemos una lección que te evitará más demoras y sufrimientos de los que te puedes imaginar. Y es ésta:
Tú fabricas aquello de lo que te defiendes.
Y al defenderte contra ello haces que sea real e ineludible. Depón tus armas, y sólo entonces percibirás su falsedad.
3. Parece ser un enemigo externo a quien atacas.
Sin embargo, al defenderte forjas un enemigo interno; un pensamiento extraño que está en guerra contigo, que te priva de paz y divide tu mente en dos bandos que parecen ser totalmente irreconciliables. Pues ahora el amor tiene un "enemigo", un opuesto; y el miedo, el extraño, necesita que lo defiendas contra la amenaza de lo que realmente eres.
4. Si examinases detenidamente los medios por los que tu ilusoria defensa propia procede a lo largo de su curso imaginario, te per­catarías de las premisas sobre las que se basa la idea. En primer lugar, es obvio que las ideas tienen que abandonar su fuente, pues eres tú quien lanza el ataque y quien tuvo que haberlo concebido primero. No obstante, lanzas el ataque contra algo externo a ti y en tu mente te separas de aquel a quien atacas, completamente convencido de que la división a la que has dado lugar es real.
5. En segundo lugar, los atributos del amor se le confieren a su "enemigo". Pues el miedo se convierte en tu refugio y en el pro­tector de tu paz, y recurres a él en busca de solaz y de escape de cualquier duda con respecto a tu fortaleza, así como con la espe­ranza de poder descansar en una quietud sin sueños. Y al así despojar al amor de lo que le pertenece a él y sólo a él, se le dota con los atributos del miedo. Pues el amor te pediría que depusie­ses todas tus defensas por ser éstas meras necedades.
Y cierta­mente tus armas se desmoronarían y quedarían reducidas a polvo, 6pues eso es lo que son.
6. Al tener al amor como enemigo, la crueldad se convierte nece­sariamente en un dios. Y los dioses exigen que sus seguidores obedezcan sus mandatos sin rechistar. A aquellos que cuestionan la sensatez o cuando menos la cordura de tales exigencias, se les castiga severa e implacablemente.
Pues son sus enemigos los que son irrazonables y dementes, mientras que ellos son siempre justos y misericordiosos.
7. Hoy examinaremos friamente a este dios cruel. Y nos daremos cuenta de que aunque sus labios están manchados de sangre y de que de su boca parecen salir llamas, está hecho de piedra. No puede hacer nada. No tenemos que desafiar su poder, pues no tiene ninguno.
Y quienes ven en él su seguridad, no tienen ni guardián ni fortaleza a los que invocar en caso de peligro, ni ningún poderoso guerrero que salga en su defensa.
8. Este momento puede ser terrible. Pero también puede ser el momento en que te emancipas de tu abyecta esclavitud. Pues al estar frente a este ídolo y verlo exactamente como es, llevas a cabo una elección.
¿Vas a restituirle al amor lo que has procu­rado arrebatarle para ponerlo a los pies de ese inanimado bloque de piedra?
¿O vas a inventar otro ídolo para que lo reemplace? 6Pues el dios de la crueldad adopta muchas formas.
Siempre es posible encontrar otra.
9. Mas no creas que el miedo es la manera de escapar del miedo. Recordemos lo que se ha subrayado en el texto con respecto a los obstáculos que la paz tiene que superar. De éstos, el último, el más difícil de creer que en realidad no es nada, si bien aparenta ser un bloque sólido, impenetrable, temible e insuperable, es el miedo a Dios Mismo. He aquí la premisa básica que entrona como un dios al pensamiento del miedo. Pues el miedo es vene­rado por aquellos que le rinden culto, y el amor parece ahora estar revestido de crueldad.
10. ¿De dónde ha surgido la creencia tan irracional de que hay dioses de venganza? El amor no ha confundido sus atributos con los del miedo. Mas los que le rinden culto al miedo perciben su propia confusión en el "enemigo" del miedo, y la crueldad de éste como parte del amor.
¿Y qué podría ser ahora más temible que el Corazón del Amor Mismo? Sus labios parecen estar man­chados de sangre y de su boca parece brotar fuego. Pero sobre todo, Él es terrible e increíblemente cruel, y siega las vidas de todos aquellos que lo consideran su Dios.
11. No hay duda acerca de la elección que hoy has de llevar a cabo. Pues hoy posarás tu mirada por última vez sobre ese bloque de piedra que tú mismo esculpiste, y dejarás de llamarle dios. Has llegado hasta este punto antes, pero has elegido que ese dios cruel permanezca contigo en otra forma. Y por eso el temor a Dios volvió a apoderarse de ti. Pero esta vez lo dejarás allí.
Y al volver regresarás a un mundo nuevo, aliviado de ese peso; un mundo que no se ve a través de sus ojos ciegos, sino a través de la visión que te ha sido restituida gracias a tu elección.
12. Ahora tus ojos le pertenecen a Cristo y es Él quien mira a tra­vés de ellos. Ahora tu voz le pertenece a Dios y se hace eco de la Suya. Ahora tu corazón permanecerá en paz para siempre. Lo has elegido a Él en lugar de los ídolos, y los atributos con los que tu Creador te bendijo te son por fin restituidos. La Llamada a Dios ha sido oída y contestada. Ahora el miedo ha dado paso al amor, al Dios Mismo reemplazar la crueldad.
13. Padre, somos como Tú. En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. Tu paz es nuestra.
Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti.
Elegimos una vez más, y elegi­mos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. Y damos gracias por ellos que nos completan.
En ellos vemos Tu gloria y en ellos hallamos nuestra paz. Somos santos porque Tu santidad nos ha liberado.
Y Te damos gracias por ello.
Amén
Angel Pastor.

Ilustración imagenes Angeles Rivera

jueves, 18 de junio de 2015

Un Curso de Milagros


Lección 169.
"POR LA GRACIA VIVO. POR LA GRACIA SOY LIBERADO.
1. La gracia es el atributo del Amor de Dios que más se asemeja al estado que prevalece en la unidad de la verdad.Es la aspiración más elevada que se puede tener en el mundo, pues conduce más allá de él. Se encuentra más allá del aprendizaje, aunque es su objetivo, pues la gracia no puede arribar hasta que la mente no se haya preparado a sí misma para aceptarla de verdad. La gracia se vuelve inevitable para aquellos que han preparado un altar donde ésta pueda ser dulcemente depositada y gustosamente recibida: un altar inmaculado y santo para este don.
2. La gracia es la aceptación del amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo. Sólo mediante la gracia pueden desapa­recer el odio y el miedo, pues la gracia da lugar a un estado tan opuesto a todo lo que el mundo ofrece, que aquellos cuyas men­tes están iluminadas por el don de la gracia no pueden creer que el mundo del miedo sea real.
3. La gracia no es algo que se aprende. EI último paso tiene que ir más allá de todo aprendizaje. La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva puede oír la Llamada a despertar. Dicha mente no se ha cerrado completamente a la Voz de Dios. Se ha dado cuenta de que hay cosas que no sabe, y, por lo tanto, está lista para aceptar un estado completamente dife­rente de la experiencia con la que se siente a gusto por resultarle familiar.
4. Tal vez parezca que estamos contradiciendo nuestra afirma­ción de que el momento en que la revelación de que el Padre y el Hijo son uno ya se ha fijado. Pero hemos dicho también que la mente es la que determina cuándo ha de ocurrir ese momento, y que ya lo ha hecho.
Te exhortamos, no obstante, a que des testi­monio de la Palabra de Dios para hacer que la experiencia de la verdad llegue más pronto y para acelerar su advenimiento a toda mente que reconozca los efectos de la verdad en ti.
5. La unidad es simplemente la idea de que Dios es. 2Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es"; y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que ella, simplemente es.
6. No podemos hablar, escribir, ni pensar en esto en absoluto. Pues aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. Ello hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. El eterno presente yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, de perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha desapa­recido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo jamás ha tenido lugar. La eternidad permanece como un estado constante.
7. Esto está más allá de la experiencia que estamos tratando de acelerar. No obstante, cuando se enseña y se aprende lo que es el perdón, ello trae consigo experiencias que dan testimonio de que el momento en que la mente misma decidió abandonarlo todo excepto esto, está por llegar. No es que realmente lo podamos acelerar, toda vez que lo que vas a ofrecer es algo que simple­mente se había ocultado de Aquel que enseña el significado del perdón.
8. Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Mente, consumado y completo. Él reconoció todo lo que el tiempo encierra, y se lo dio a todas las mentes para que cada una de ellas pudiera determinar, desde una perspectiva en la que el tiempo ha terminado, cuándo ha de ser liberada para la revelación y la eternidad. Hemos repe­tido en varias ocasiones que no haces sino emprender una jornada que ya concluyó.
9. Pues la unidad no puede sino encontrarse aquí. 2Sea cual sea el momento que la mente haya fijado para la revelación ello es com­pletamente irrelevante para lo que no puede sino ser un estado constante, eternamente como siempre ha sido, y como ha de seguir siendo eternamente. Nosotros simplemente asumimos el papel que se nos asignó hace mucho, y que Aquel que escribió el guión de la salvación en el Nombre de Su Creador y en el Nombre del Hijo de Su Creador, reconoció como perfectamente realizado.
10. No hay necesidad de clarificar más lo que nadie en el mundo puede entender. Cuando la revelación de tu unidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente. Pero por ahora es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él, y escuchar palabras que explican que lo que ha de venir ha pasado ya. Mas ¿qué significado pueden tener dichas palabras para los que todavía se rigen por el reloj, y se levantan, trabajan y se van a dormir de acuerdo con él?
11. Baste, pues, con decir que para desempeñar tu papel es mucho lo que aún te queda por hacer. El final seguirá siendo nebuloso hasta que hayas desempeñado por completo tu papel. Pero eso no importa, 4pues tu papel sigue siendo el pilar sobre lo que todo lo demás descansa. Conforme asumas el papel que se te enco­mendó, la salvación se acercará un poco más a cada corazón incierto cuyo latir no esté aún en sintonía con Dios.
12. El perdón es el eje central de la salvación, pues hace que todos sus aspectos tengan una relación significativa entre sí, dirige su trayectoria y asegura su resultado. 2Y ahora pedimos que se nos conceda la gracia, el último regalo que la salvación puede otor­gar. La experiencia que la gracia proporciona es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la idea de tiempo por un breve lapso.
13. Mas ese lapso es suficiente. Pues ahí es donde se depositan los milagros, que tú has de devolver de los instantes santos que reci­bes a través de la gracia que experimentas, a todos los que ven la luz que aún refulge en tu faz. ¿Qué es la faz de Cristo sino la de aquel que se adentró por un momento en la intemporalidad y al volver trajo consigo -para bendecir al mundo- un claro reflejo de la unidad que experimentó allí? ¿Cómo podrías llegar a alcan­zarla para siempre, mientras una parte de ti se encuentre afuera, ignorante y dormida, necesitada de que tú des testimonio de la verdad?
14. Siéntete agradecido de poder regresar, de la misma manera en que te alegró ir por un instante, y acepta los dones que la gracia te otorgó. Es a ti mismo a quien se los traes. Y la revelación no está muy lejos. Su llegada es indudable. Pedimos que se nos conceda la gracia y la experiencia que procede de ella. Damos la bienvenida a la liberación que les ofrece a todos. No estamos pidiendo lo que no se puede pedir. No tenemos nuestras miras puestas en aquello que está más allá de lo que la gracia puede conceder. Pues eso lo podemos dar con la gracia que se nos ha concedido.
15. Nuestro objetivo de aprendizaje de hoy no excede lo que expresa esta plegaria. Mas ¿qué puede haber en el mundo que sobrepase lo que en este día le pedimos a Aquel que nos concede la gracia que pedimos, tal como se le concedió a Él?
Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar.
Angel Pastor.
Ilustración de imagenes Angeles Rivera

Un Curso de Milagros



Lección 168.
"TU GRACIA ME ES DADA. LA RECLAMO AHORA."
1. Dios nos habla. ¿No deberíamos nosotros acaso hablarle a Él? Dios no es algo distante. No trata de ocultarse de nosotros. Somos nosotros los que tratamos de ocultarnos de Él, y somos víctimas del engaño. Él siempre está enteramente accesible. Él ama a su Hijo.
De nada, excepto de esto se puede estar seguro, pero con eso basta. Él amará a su Hijo eternamente. Aun cuando su mente duerme, Él lo ama. Y cuando su mente despierte, Él lo seguirá amando con un Amor que jamás ha de cambiar.
2. Si supieras el significado de Su Amor, tanto la esperanza como la desesperación serían imposibles.
Pues toda esperanza queda­ría colmada para siempre y cualquier clase de desesperación sería inconcebible.
Su gracia es Su respuesta para toda desespe­ración, pues en ella radica el recuerdo de Su Amor. ¿Cómo no iba Él a proporcionar gustosamente los medios a través de los cuales puede reconocerse Su Voluntad? Su gracia es tuya sólo con que la reconozcas. Y Su memoria despertará en la mente que le pida los medios a través de los cuales su sueño termina.
3. Hoy le pedimos a Dios el regalo que con más celo ha conser­vado dentro de nuestros corazones, en espera de que se le reco­nozca. Se trata del regalo mediante el cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando así Él Mismo el último paso de la salvación. Todos los pasos, excepto éste, los aprendemos siguiendo las instrucciones de Su Voz. Pero al final es Él Mismo Quien viene, y tomándonos en Sus Brazos hace que todas las telarañas de nuestro sueño desaparezcan. Su regalo de gracia es algo más que una simple respuesta, pues restaura todas las memorias que la mente que duerme había olvidado y toda la certeza acerca del significado del Amor.
4. Dios ama a Su Hijo. Pídele ahora que te proporcione los medios a través de los cuales este mundo desaparece, y primero vendrá la visión, y un instante más tarde, el conocimiento. Pues en la gracia ves una luz envolver al mundo con amor, y al miedo borrarse de todos los semblantes conforme los corazones se alzan y reclaman la luz como suya. ¿Qué queda ahora que pueda demorar al Cielo un sólo instante más? ¿Qué queda aún por hacer cuando tu perdón descansa sobre todas las cosas?
5. Hoy es un día nuevo y santo, pues recibimos lo que se nos ha dado.Nuestra fe radica en el Dador, no en nuestra aceptación. Reconocemos nuestros errores, pero Aquel que no sabe de errores es Quien ha de responder a ellos, proporcionándonos los medios con los que podemos dejarlos atrás y elevarnos hasta Él con gratitud y amor.
6. Y Él desciende para recibirnos, según nosotros nos acercamos a Él. Pues lo que Él nos ha preparado, Él lo da y nosotros lo recibimos. Tal es Su Voluntad, pues Él ama a Su Hijo. A Él elevamos nuestras oraciones hoy, devolviéndole tan sólo la palabra que Él nos dio a través de Su Propia Voz, Su Palabra, Su Amor:
Tu gracia me es dada. 6 La reclamo ahora. Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí que te lo pido, pues soy el Hijo que Tú amas.
Angel Pastor.

Ilustración de imagenes Angeles Rivera.

miércoles, 17 de junio de 2015

El Creador Desires el Corazón


Hay, algunos dirían, una comprensión desafiante y enseñanza sobre esta porción. Si usted lee la historia literal, Koraj sale como un tipo malo. Está celoso, al parecer, de la dirección de Moisés y el sacerdocio de Aarón. Él es celoso de la dirección de otro de sus parientes, Elitzafan, porque Koraj cree que debería tener su trabajo. Y, por tanto, que dirige una revolución en contra de Moisés. Él reúne otras 250 personas como su grupo principal, y entre ellos comienza a obtener más y más gente a creer que el liderazgo de Moisés no es ordenado o dirigida por el Creador. Ese es el levantamiento Koraj lleva en la lectura literal de la porción de esta semana.

Pero cuando los cabalistas ver esta historia, que ven Koraj como alma tremendamente elevado. Se sabe que, por ejemplo, uno de los grandes cabalistas, el rabino Naftali de Rufshitz, era un descendiente de Koraj. Y cada vez que se menciona Koraj él diría, "Mi abuelo santo, Koraj." Así que está claro que los cabalistas ven en esta historia, que en su lectura literal se ve simplemente como una historia de celos la base de un hombre a otro, ven algo más.

Entonces, ¿qué estaba pasando aquí?

Hay momentos en que las aberturas vienen a este mundo, y que o bien agarrar ellos o que ellos pierden. A veces, vienen una vez en 1.000 años, a veces vienen una vez en 40 años. Pero si usted no agarrar la oportunidad, sin duda, si usted no es consciente de ello, usted no sabe si alguna vez volver. Y sabemos que Koraj tenía Ruach Hakodesh , Inspiración Divina. Él estaba recibiendo mensajes del Creador. Koraj se conecta a una abertura que existía en ese momento cuando los israelitas estaban en el desierto. Vio que era posible en ese momento para que el fin de la corrección, que vio en ese momento en el desierto había una abertura para el fin del dolor, el sufrimiento y la muerte en este mundo, y tenía razón.

Así que va a Moisés y le dice que si van a traer al mundo entero a entrar por la abertura que se ponga fin al dolor, el sufrimiento y la muerte, tienen que empezar a actuar y de vivir en el mundo de lo que se llama la Mundial de Igulim , los buques perfectos. Él le dice a Moisés que no sólo ellos, Moisés y Koraj, tienen que actuar de esa manera, sino que todos los israelitas que empezar despertar verdadera certeza en el hecho de que esta apertura está disponible para ellos. El dice a Moisés que para hacer esto, tienen que hacerlo de modo que no hay mayor y menor, ningún líder y seguidor, es todo uno.

Una vez más, Koraj estaba en lo cierto. Hubo que la apertura y la manera de entrar en él era por vivir en el reino de lo que se llama la kelim d'Igulim , donde no hay es más alto o más bajo. Él dice: ki kol ha'eda kulam kedoshim, uvtocham Hashem , "Todos los hijos de Israel, son todos santos. Y entre ellos reside la Luz del Creador. "Él pide a Moisés:" ¿Por qué quiere permanecer en la posición de liderazgo? ¿No te das cuenta de que todos tenemos que empezar a vivir en el reino de la le'tzadikim Machol , el círculo de los justos, donde todo el mundo es igual? "

Venimos a ver de esto que Koraj no quería porque estaba celoso o quería posición de Moisés. Quería esto porque él sabía que había una oportunidad cósmica que nunca podrá volver por ellos. Y tenía razón, había que abrir, y ésta era la manera de lograrlo. Entonces, ¿qué salió mal?

El problema era que Koraj tenía algo de celos. Pero es importante que entendamos qué tipo de celos que estamos hablando. Cuando escuchamos las historias de las personas justas, los vemos con nuestros propios ojos. Como tal, cuando nos enteramos de que Koraj tenía celos, creemos que es nuestra forma de sentir celos hacia otras personas. Pero no es ni de lejos. Si le preguntaras a Koraj por qué él estaba saliendo con esta idea, él prometo - y sería del todo cierto en el 99,9% de todas las fibras de su ser - que lo hacía porque sabía que había una abertura que tenían que agarrar ahora; que si no lo hacían, nunca volvería. Koraj era 99,9% puro.

Sin embargo, los cabalistas nos enseñan que en algún lugar profundo de su inconsciente había una pizca de celos, lo que se llama la Negiah, una pequeña envidia inconsciente que arruinó la inspiración divina y la apertura. Y, como sabemos, cuando hay una abertura para gran Luz, si te equivocas esa abertura, usted trae gran oscuridad. Así que debido a que 0.01% de la conciencia de Koraj, que no era puro, porque no había purificado todos los niveles de los celos por completo, arruinado todo; es por eso que el dolor, el sufrimiento y la muerte no terminaron a través de la obra de Koraj, sino más bien de personas murieron a través de lo que se conoce como el levantamiento de Koraj.

Y tan puro como Koraj era, no estamos ni siquiera cerca. Cuando ayudamos a otras personas, nuestros egos están involucrados. Nuestro deseo de recibir para el Ser solo está involucrado. Piense en esto por un momento. ¿Hay algo que se puede decir que está hecho completamente de un lugar de pura caridad perfecta, sin ningún deseo de recibir para el Yo solo , sin la participación del ego? Si aún piensa que se podría decir que, la realidad es que se equivoca casi el 100% de las veces. Tenemos que darnos cuenta de que nuestras acciones y el trabajo, mientras que todavía se infunden casi completamente con nuestro deseo de recibir para el Ser solo y el ego, no puede manifestar la luz que deseamos para ellos revelan. Y por lo tanto, en aprender de Koraj, tenemos que entender que tenemos que cambiar el foco de nuestro trabajo.

Hay una instrucción utiliza Rav Ashlag, rachmana ba'ei liba , lo que significa, "el Creador desea el corazón." Creo que la manera más de nosotros entendemos esta declaración es que necesitamos para asegurarse de que hay un nivel de pureza de corazón en todas las acciones que estamos haciendo, porque la acción en sí misma no es suficiente; cómo vemos nuestro trabajo ahora es tal vez el 95% de acción, 5% de pureza de corazón. Pero tiene que ser revertida - 99,9% de pureza de corazón, y 0,01% de acción.

Rachmana liba ba'ei , el Creador desea el corazón; el foco de nuestro trabajo debe ser el corazón. Debe ser - ¿cómo voy quitando mi ego y mi deseo de recibir para el Ser solo de mis acciones de intercambio? Sí, también tenemos que ver las acciones, pero que es insignificante si se compara con la cuestión de la pureza de corazón. Podríamos estar haciendo acciones espirituales y compartiendo buenas maneras, pero si nuestro corazón, la pureza de nuestra intención, no aumenta en absoluto, si no tenemos lo que se llama negiyot , todos esos apegos del ego al trabajo que estoy haciendo, no puede revelar la Luz.

Así, en este Shabat tenemos que mirar dentro, y realmente tomar el tiempo para darse cuenta de lo que muchos de nuestros actos de compartir, de revelar la Luz, de la conexión con la Luz del Creador se infunden con el ego. Tenemos que darnos cuenta de que la forma en que muchos de nosotros estamos aforadas en nuestro trabajo espiritual y elevación está todo mal. Tenemos que medir por la pureza del corazón, no por la acción.

Miichael Berg.

TU MAGNIFICA ALMA




No existe tal cosa como una vida humana sin sufrimiento, sin caos. Pero este dolor y sufrimiento son simplemente la forma que tiene el Creador para probarnos, para forzarnos a ver qué tan alto podemos elevarnos en nuestro crecimiento espiritual. O nadamos o nos hundimos en las pruebas que se nos otorgan.
En donde sea que nos encontremos, tenemos que continuar y dar nuestro mejor esfuerzo para encontrar la razón espiritual de nuestra existencia. Si no buscamos, si no nos adentramos y preguntamos qué es lo que tenemos que hacer aquí, entonces somos como el ganado (animales que nacen, se reproducen y mueren, enfocados sólo en aquello que necesitan para sobrevivir).
Sin embargo, como seres humanos hemos sido dotados con algo mucho más grande: un alma magnífica y con ella se nos ha dado la habilidad para tomar lo que tenemos y crecer espiritualmente, así que cuando la gente piense en nosotros en el futuro, pensarán en todas las cosas que hemos hecho, preparado o creado para otros.
Karen Berg

LA AUSENCIA DE LUZ


.
Maestro llevamos tres días encerrados en esta cueva, la lluvia no ha dejado de caer y el sol no ha podido calentar nuestro cuerpo.
¿Qué clase de prueba es esta?
El anciano salió del rincón donde había permanecido todo el día y se acercó al fuego donde ardían los últimos pedazos de madera, la situación no podía ser más trágica.
Afuera los truenos y rayos se sentían cada vez más amenazantes, las frutas se habían agotados y las hojas que utilizaban para hacer él té, cada vez era más escasa.
El maestro levanto los brazos y ellos pudieron escuchar la palabra que salía en voz fuerte de sus labios.
Tanto el anciano como el joven, procedieron hacer lo mismo y ahora la palabra era pronunciada por los tres al unísono, los cuales hicieron que la cueva se llenara de aquella vibración que llegaba, hasta lo más alto de la montaña.
¡ELOHIM! ¡ELOHIM! ¡ELOHIM!
La cueva queda completamente iluminada cuando aquel rayo cayó sobre aquel árbol destruyendo parte del mismo, la humedad había escapado de aquella rama la cual estaba ardiendo.
Los tres hombres salieron de la cueva para observar como las pequeñas gotas revoloteaban en el aire.
El joven aprendiz de maestro cogió la rama por la parte que todavía no estaba prendida y la arrastro para introducirla en la cueva.
El maestro y el anciano corrieron hacia los árboles frutales los cuales habían dejado en el suelo una gran variedad de ellos, las telas de estos dos hombres pronto estuvieron repletas del alimento que ellos podían cargar y cuando estaban de regreso pudieron ver como el joven corría hacia el valle en busca de algunas hojas que les podría ayudar en la elaboración del cocimiento que tanto a ellos les gustaba.
La lluvia que hasta ahora no se había detenido, ya no estaba cayendo, aunque de sobra sabían, que esto solo era un descanso, producto del llamado que habían hecho.
El maestro dejo en la cueva su preciosa carga y se volvió hacia el anciano para decirle: - Debo de ir en su ayuda, la juventud con su ímpetu no reconoce el peligro y el piso está sumamente mojado y muchas rocas han criado lino suficiente para pisarla y resbalar, sería terrible si algo le sucediera.
El anciano movió la cabeza afirmativamente, en su mente había surgido la misma preocupación cuando vio al joven aprendiz de maestro, salir corriendo para aprovechar la tregua que el tiempo les había proporcionado, sin embargo de sobra sabía que no podía moverse de la cueva, los dolores en los huesos producto de la humedad le estaban causando el moverse con trabajo, había realizado un gran esfuerzo al ir en busca de las frutas y ahora estaba peor que antes.
El maestro sabia por lo que estaba pasando el anciano y por eso se apuró en decirle: - Cuídate y cuida el fuego, mantente lo más cerca de este para que tu cuerpo, absorba el calor que tus huesos necesitan.
El maestro no espero respuesta y salió en dirección donde había visto que se dirigía el joven aprendiz de maestro y tal y como se lo había imaginado, se encontró el mismo tirado a un costado, el fango cubría todo su cuerpo así como parte de su rostro.
El joven se alegró de ver al maestro, el cual le alargo la mano para sacarlo de la posición en que había quedado, al resbalar producto de la prisa.
El joven se apuró en decir: - Quería aprovechar la tregua que nos dio el agua y por lo visto, me olvide que todo está muy resbaloso.
Iremos los dos dijo el maestro y lo vamos hacer despacio, tuviste suerte de caer de ese lado, si llegas a caer del otro, ahora no estarías vivo.
El joven aprendiz de maestro sabía que su vida había estado en peligro, por lo que sonriendo dijo: - Es increíble cómo podemos perder la vida en un momento.
El maestro no respondió, su mirada fue dirigida hacia la distancia donde se veía que la lluvia había aumentado, por lo que se volvió hacia el joven aprendiz de maestro y dijo: - Debemos regresar, prepararemos él te con las cascaras de las frutas, vamos no perdamos tiempo la lluvia esta por regresar, nuestro tiempo de descanso a terminado.
La cueva había adquirido un calor estupendo, la humedad había huido de la misma producto del fuego que mantenía la rama arrancada por el rayo, los tres estaban desnudos y solo cubrían sus partes con la tela que siempre usaban.
El joven aprendiz de maestro había lavado su cuerpo en un chorro de agua que caía a un costado de la entrada a la cueva y su piel había agradecido la limpieza que este le había proporcionado.
El joven dijo: - ¿Se puede decir que hoy nací de nuevo?
El maestro se apuró en contesta: - En verdad nunca estuviste en peligro de muerte, algún día vas aprender a ver el mundo que existe a nuestro alrededor y que nosotros ignoramos.
El anciano dejo de tomar el sabroso te de limón y poniendo la vasija en el piso dijo: - Nuestro mundo es una proyección más y solo vemos lo que nosotros aceptamos como verdadero.
El joven toco el piso de la cueva mientras decía: - ¿Entonces es verdad que nada de esto existe?, solo son moléculas vibrando de forma acelerada para producir una forma.
El anciano se apuró en contestar: - ¡Fácil de decir, difícil de entender!
El joven dijo: - Entonces, ahora entiendo lo que ven, los que entran en un estado alterado de conciencia.
El anciano sonriendo dijo: - Existen muchos estados alterados de conciencia que han producido en la persona una completa demencia.
El maestro dijo: - Nuestra mente ha sido programada para observar un solo tiempo y este ha sido llamado AQUÍ Y AHORA.
El joven aprendiz sonriendo dijo: - Eso quiere decir que si vemos el pasado, junto al presente y el futuro, el efecto que nos produce puede romper el hilo que conduce hacia la sensatez y eso solo tiene un nombre LOCURA.
El maestro continúo diciendo: - Existen casos donde personas han ido por un camino y se han encontrados con ellos mismos viniendo hacia él, este ha pasado por su lado y no se ha dado cuenta de su presencia.
El anciano sonriendo al ver la cara de asombro del joven dijo: - Cuando uno aprende a dominar la técnica de la no presencia, es cuando tú desarrollo, comienza a dar fruto.
El joven asombrado por no haber comprendido bien la analogía dijo: - Entonces tengo que convertirme algún día en árbol que da fruto.
Los tres comenzaron a reírse como hacia largo tiempo no lo hacían.
La alegría de la cueva producía tanto contagio en el ambiente, que el sonido de los pájaros afuera, les estaba diciendo que el sol había vuelto a brotar y que la lluvia había dejado de caer.
Los tres semis desnudos pudieron ver la caída del sol que con la humedad del ambiente había producido un bello arcoíris.
Los tres repitieron al unísono.
TU ESTAS EN MÍ
YO ESTOY EN TI
TU ESTAS CONMIGO.

martes, 16 de junio de 2015

Un Curso de Milagros



Lección 167.
"SÓLO HAY UNA VIDA Y ESA ES LA VIDA QUE COMPARTO CON DIOS."
1. No existen diferentes clases de vida, pues la vida es como la verdad. No admite grados. Es la única condición que todo lo que Dios creó comparte. Y al igual que todos Sus Pensamientos, no tiene opuesto. La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto.La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son uno.
2. En este mundo parece haber un estado que es lo opuesto a la vida. 2Tú lo llamas muerte. Sin embargo, hemos aprendido que la idea de la muerte adopta muchas formas. Es la idea subya­cente a todos los sentimientos que no son de suprema felicidad.
Es la alarma a la que respondes cuando reaccionas de cualquier forma que no sea con perfecta alegría. 6Todo pesar, sensación de pérdida, ansiedad, sufrimiento y dolor, e incluso el más leve sus­piro de cansancio, cualquier ligera incomodidad o fruncimiento de ceño, dan testimonio de la muerte. Por lo tanto, niegan que vives.
3. Tú crees que la muerte es algo que sólo tiene que ver con el cuerpo.Sin embargo, es sólo una idea, y no tiene nada que ver con lo que se considera físico.
Los pensamientos se encuentran en la mente. Éstos pueden entonces aplicarse según lo dicte la mente.
Y es en su punto de origen donde debe efectuarse el cam­bio si es que éste ha de tener lugar.
Las ideas no abandonan su fuente. El énfasis que este curso ha puesto en esta idea se debe al papel central que ocupa en nuestros intentos de que cambies de parecer con respecto a ti mismo. Es la razón de que puedas curar. Es la causa de la curación. Es la razón de que no puedas morir. Su veracidad te estableció como uno con Dios.
4. La muerte es el pensamiento de que estás separado de tu Crea­dor. Es la creencia de que las condiciones cambian y de que las emociones varían debido a causas que no están bajo tu control, que no son obra tuya y que tú jamás puedes cambiar. Es la creen­cia fija de que las ideas pueden abandonar su fuente y adquirir cualidades que ésta no posee, convirtiéndose así en algo dife­rente de su origen, aparte de éste en lo relativo a su naturaleza, así como en lo relativo al tiempo, a la distancia y a la forma.
5. La muerte no puede proceder de la vida. Las ideas permane­cen unidas a su fuente. Pueden extender todo lo que su fuente contiene. En este sentido, pueden ir mucho más allá de sí mis­mas. Pero no pueden dar origen a lo que jamás se les dio. Tal como fueron concebidas, así será como ellas a su vez conciban. Tal como nacieron, así es como darán a luz. Y de allí de donde provinieron, allí mismo regresarán.
6. La mente puede pensar que duerme, pero eso es todo. No puede cambiar su estado de vigilia. No puede hacer un cuerpo, ni tampoco habitar en un cuerpo. Lo que es ajeno a la mente no existe porque no tiene una fuente.
La mente crea todas las cosas que existen, pero no puede otorgarles los atributos que no posee, ni tampoco cambiar su propio estado eterno de plena conciencia. No puede dar lugar a lo físico.
Lo que parece morir no es sino la señal de que la mente está dormida.
7. Lo opuesto a la vida tan sólo puede ser otra forma de vida. Como tal, se puede reconciliar con lo que la creó porque no es realmente un opuesto. Su forma puede cambiar, así como apa­rentar ser lo que no es. Mas la mente es mente, tanto si está des­pierta como dormida. No es lo opuesto a nada que ella misma haya creado, ni a lo que parece hacer mientras cree estar dormida.
8. Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creacio­nes no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. El pensamiento de muerte no es lo opuesto a los pensamientos de vida. Libres para siempre de toda oposición, los Pensamientos de Dios son eterna­mente inmutables, y tienen el poder de extenderse inmutable­mente para siempre, aunque dentro de sí mismos, pues son omnipresentes.
9. Lo que parece ser lo opuesto a la vida es meramente un sueño. Cuando la mente elige ser lo que no es y asumir un poder que le es ajeno y que no posee, un estado foráneo al que no puede adap­tarse o una condición falsa que no forma parte de su Fuente, simplemente parece que se va a dormir por un rato. Y sueña al tiempo: un intervalo en el que lo que parece acontecer en reali­dad nunca ha sucedido, los cambios ocurridos carecen de funda­mento y los acontecimientos que parecen tener lugar no están en ninguna parte.Cuando la mente despierta, sencillamente conti­núa siendo como siempre fue.
10. Seamos hoy criaturas de la verdad, y no neguemos nuestro santo patrimonio. Nuestra vida no es como nos la imaginamos. ¿Quién podría cambiar la vida sólo porque cierre los ojos, o porque haga de sí mismo lo que no es al estar dormido y ver en sueños algo opuesto a lo que él es? Hoy no pediremos la muerte en ninguna de sus formas. Tampoco dejaremos que ni siquiera por un instante cosas imaginarias que aparentemente se oponen a la vida moren allí donde Dios Mismo estableció el Pensamiento de vida eterna.
11. Hoy procuraremos mantener su santo hogar tal como Él lo esta­bleció y como Su Voluntad dispone que sea eternamente.
Él es Dueño y Señor de lo que hoy pensamos. 3Y en Sus Pensamientos, que no tienen opuesto, entenderemos que sólo hay una vida, y ésa es la vida que compartimos con Él, con toda la creación, así como con sus pensamientos, los cuales Él creó como una unidad de vida que no puede separarse con la muerte ni abandonar la Fuente de vida de donde provino.
12. Compartimos una sola vida porque tenemos una sola Fuente desde la que nos llega la perfección, la cual permanece por siem­pre en las santas mentes que Él creó perfectas. Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre. La mente que duerme no puede sino despertar, según ve su propia perfec­ción reflejando al Señor de la Vida tan perfectamente que se funde con lo que allí se ve reflejado. Y ahora ya no es un simple reflejo, sino que se convierte en aquello que refleja y en la luz que hace que el reflejo sea posible. La visión deja ahora de ser necesaria. Pues una mente despierta es aquella que conoce su Fuente, su Ser y su Santidad. 
Angel Pastor.
Ilustrado con imagenes de Angeles Rivera.
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