jueves, 27 de agosto de 2015

Los Siete Poderosos Elohim



Los Siete Poderosos Elohim

La palabra «Elohim» (plural, del hebreo «Eloah», Dios) es uno de los nombres hebreos de Dios, o de los dioses; se utiliza en el Antiguo Testamento cerca de 2.500 veces, con el significado de «Poderoso» o «Fuerte». Elohim es un nombre uni-plural que alude a las llamas gemelas de la Deidad que comprenden la «Divinidad Plural». Al hablar específicamente de la mitad masculina o femenina, la forma en plural se conserva debido a la comprensión de que una mitad de la Totalidad Divina contiene y es el Ser andrógino (la Divinidad Plural).
Los Siete Poderosos Elohim y sus contrapartes femeninas son los constructores de la forma; por lo tanto, Elohim es el nombre de Dios usado en el primer verso de la Biblia: «En el principio Dios creó el cielo y la tierra». Bajo los Elohim sirven directamente los cuatro seres de los elementos, «las Cuatro Fuerzas Cósmicas», que tienen dominio sobre los elementales: los gnomos, las salamandras, las sílfides, y las ondinas.
Los Siete Poderosos Elohim son los «Siete Espíritus de Dios» nombrado en el Apocalipsis y las «estrellas de la mañana» que cantaron juntas en el principio, cuando el SEÑOR las reveló a su siervo Job. Hay también cinco Elohim que rodean el núcleo de fuego blanco del Gran Sol Central.
En el orden de la jerarquía, los Elohim y los Seres Cósmicos mantienen la concentración más completa, la vibración de la Luz más alta que podemos comprender en nuestro estado de evolución. Representan, con los cuatro seres de la naturaleza, sus consortes, y los elementales constructores de la forma, el poder de nuestro Padre como el creador (el rayo azul).
Los siete Arcángeles y sus complementos divinos, los grandes serafines, querubines, y todas las huestes angelicales representan el amor de Dios en la intensidad ardiente del Espíritu Santo (el rayo rosa).
Los siete Chohanes de los rayos y todos los Maestros Ascendidos, junto con los hijos e hijas no ascendidos de Dios, representan la sabiduría de la Ley del Logos bajo el cargo del Hijo (el rayo amarillo).
Estos tres reinos (Elohim, Arcángeles, y los siete Chohanes y Maestros Ascendidos) forman una tríada de manifestación, trabajando en equilibrio para transmitir, reduciéndolas en intensidad, las energías de la Trinidad. La entonación del sonido sagrado «Elohim» emite el enorme poder de su Autoconciencia Divina, reducido para que usemos tal bendición a través del Cristo cósmico.

Copyright © 1978, 1998 Church Universal and Triumphant. Reservados todos los derechos.
Este artículo está tomado de fragmentos del Volumen 21 de Perlas de Sabiduría de 1978.

http://tsl.org/maestrosascendidos/7-poderosos-elohim/

miércoles, 26 de agosto de 2015

El Arcángel Chamuel, la Arcangelina Caridad y los querubines



El Arcángel Chamuel, la Arcangelina Caridad y los querubines protectores sirven en el rayo del Amor de Dios, de su creatividad y de su belleza. Este rayo de la luz de Dios se conoce como el Tercer Rayo. El color de este rayo abarca desde el rosa pálido hasta el rubí.
El trabajo de estos ángeles se corresponde con elchakra del corazón, que también es de color rosado. Este chakra tiene doce pétalos y su nombre hindú es Anahata. El martes es el día de los Arcángeles Chamuel y Caridad, el día en el que puedes sentir la energía del amor con mayor intensidad. Y es también un día en el que resulta fácil desorganizarse, tanto que uno siente que no ha empezado la semana hasta el martes. La razón por la que existe este tipo de desorganización es que el Amor Divino es la fuerza del planeta que recibe mayor oposición. Los ángeles caídos han resuelto arrebatamos el Amor Divino, un amor que podemos expresar al prójimo; por lo tanto, hemos de tener una fuerte convicción que nos lleve a afirmar el amor todos los días, especialmente los lunes, y a no permitir que nada nos aleje del amor de Dios.
Las legiones del Amor Divino amorosamente administran la justicia de Dios- pueden aparecer con todos los atributos de un traje de batalla o con vestiduras ceremoniales. Pueden llegar con la dulzura de la Madre para consolar, vestidos, por decirlo de algún modo, con tela de gasa (en realidad capas muy finas de luz), para acariciar a las almas que están cansadas en su lucha por la libertad.
Todos los arcángeles son sanadores. Vienen como cirujanos maestros para reparar los cuerpos y remendar las rasgaduras de las vestiduras del alma. No hay campo de aprendizaje donde no sobresalgan. Hagamos contacto directo con Chamuel y Caridad y con las innumerables legiones que sirven en el rayo del Amor Divino, entre ellos a los querubines protectores para que nos ayuden a resolver cualquier situación que nos aflija.


Ana María Cantos Torres
Universo Espiritual Todos Somos Uno

INVOCACION A LOS 7 ARCANGELES DE DIOS



INVOCACION A LOS 7 ARCANGELES DE DIOS
"YO SOY" el Arcángel Rafael cubriéndonos amorosamente con el Poderoso Manto de Luz, Verdad, Salud perfecta y Paz en el Corazón y la Mente.
"YO SOY" la Resurrección y la Vida de mi eterna juventud y belleza, perfecta vista y oído, fuerza ilimitada, energía y salud.
"YO SOY" la perfecta actividad de cada órgano y célula de mi cuerpo y mente.
Arcángel Uriel, te amo y bendigo. En nombre de la Amada Presencia.
"YO SOY" te invoco y a las legiones de Ángeles de la Llama Oro Rubí para ascender y sostener las llamas cósmicas de amor sagrado y verdadero manifestado en cada uno de nosotros.
"YO SOY" la Llama Oro Rubí envolviéndome en su Paz, Gracia, Curación y Providencia.
"YO SOY" la Presencia de la Bendición y bendigo todo y a todos los que contacte en este día.
"YO SOY" el Arcángel Uriel de la Gracia, Curación, Paz y Provisión.
"YO SOY" la Abundancia de Dios en la Tierra. Mi mundo contiene toda la infinita opulencia de Dios. Gracias Padre, porque nuestras necesidades están cubiertas. "YO SOY" el Rayo Violeta que quema y destruye todo lo negativo de las esferas terrestres.
"YO SOY" el Rayo Consumidor que quema y desintegra todo lo negativo dentro de mí, alrededor de mi, en mi atmósfera y en todos los seres que me rodean.
"YO SOY" el Perdón para todos aquellos que ofenden y humillan.
Amado Arcángel Zadkiel y Legiones de la Llama Violeta, los amo y bendigo po enseñarme a utilizar el don de la Llama Violeta, pleno de Amor Divino y Misericordioso. Acepto el Fuego Violeta en mí, arde dentro de mi corazón, Eres clemencia verdadera siempre, brilla victoriosa a través de mi mente.
Obre DIOS y la Casa Santa
Dios por delante y yo detrás de El.

http://universo-espiritual.ning.com/

domingo, 23 de agosto de 2015

El Elohim de la Paz



El Elohim de la Paz expresó su deseo de que todos aquellos que estuvieran conectados con Saint Germain, aprendieran a colocar el Gran Disco Solar sobre el plexo solar. Dijo:
"Me gustaría que aprendierais a amplificar el poder de ese disco de Luz,
de forma que no seáis tan vulnerables a los ataques de otros...
Cuando la paz desaparece, todo se desvanece y nada queda,
y sólo cuando llegáis al punto en el que una vez más,
por medio del poder del equilibrio interno,
encontráis vuestra estabilidad, comienza a fluir el poder de la paz
y empezáis de nuevo a construir
esos maravillosos castillos en el aire
castillos de esperanza
que bien pueden materializarse en las bendiciones que buscáis,
porque habéis mantenido la paz".
Amada Poderosa Presencia YO SOY, Amado Santo Ser Crístico,
Amado Jesucristo: Haced destellar vuestra Luz deslumbrante
de mil soles en, a través y alrededor de mis cuatro cuerpos inferiores,
como una poderosa acción protectora de la Luz de Dios que nunca falla, para proteger la pacífica manifestación del plan de Dios en todos mis pensamientos, palabras y acciones.
Colocad vuestro Gran Disco Solar, sobre mi plexo solar, como un poderoso escudo de protección que desvíe instantáneamente toda clase de discordia que alguna vez haya podido ser dirigida contra mí,o contra la Luz que Yo defiendo.

La leyenda entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl


Hace tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los otros pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo, pese a su descontento pero un día, cansado de la opresión, un cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.
La bella princesa Iztaccíhuatl, hija del cacique de Tlaxcala, se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella si regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato, prometiendo recibirlo con el festín del triunfo y el lecho de su amor.
El valiente guerrero se preparó con hombres y armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso. Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl inventó que éste había muerto en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccíhuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza.


Popocatépetl venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto. De nada le servían la riqueza y poderío ganados si no tenía su amor.
Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que 20,000 esclavos construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, lenta e irremediablemente, en volcanes.
Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl, quien a veces se acuerda del amor y de su amada; entonces su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa un humo.
Durante muchos años y hasta poco antes de la Conquista, las doncellas muertas por amores desdichados eran sepultadas en las faldas del Iztaccíhuatl.

En cuanto al cobarde tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, desencadenando esta tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba y se cubrió de nieve. Le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “Cerro de la estrella” y desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca, jamás podrá separar.

La Leyenda de la Llorona


La Leyenda de la Llorona
Una de las más famosas Leyendas Mexicanas, que ha recorrido el mundo es la de La Llorona, la cual tiene sus orígenes desde el tiempo en que México fue establecido, junto a la llegada de los españoles.
Se cuenta que existió una mujer indígena que tenía un romance con un caballero español, la relación se consumó dando como fruto tres bellos hijos, los cuales la madre cuidaba de forma devota, convirtiéndolos en su adoración. Los días seguían corriendo, entre mentiras y sombras, manteniéndose escondidos de los demás para disfrutar de su vinculo, la mujer viendo su familia formada, las necesidades de sus hijos por un Padre de tiempo completo comienza a pedir que la relación sea formalizada, el caballero la esquivaba en cada ocasión, quizás por temor al qué dirán, siendo él un miembro de la sociedad en sus más altos niveles, pensaba mucho en la opinión de los demás y aquel nexo con una indígena podría afectarle demasiado su estatus .
Tras la insistencia de la mujer y la negación del caballero, un tiempo después, el hombre la dejó para casarse con una dama española de alta sociedad. La mujer Indígena al enterarse, dolida por la traición y el engaño, totalmente desesperada, tomó a sus tres hijos, llevándolos a orillas del rio, abrazándolos fuertemente con el profundo amor que les profesaba, los hundió en el hasta ahogarlos. Para después terminar con su propia vida al no poder soportar la culpa de los actos cometidos.
Desde ese día, se escucha el lamento lleno de dolor de la mujer en el río donde esto ocurrió. Hay quienes dicen haberla visto vagando buscando desesperada, con un profundo grito de dolor y lamento que clama por sus hijos.
La culpa no la deja descansar, su lamento se escucha cerca de la plaza mayor, quienes miran a través de sus ventanas ven una mujer vestida enteramente de blanco, delgada, llamando a sus hijos y que se esfuma en el lago de Texcoco.
Mil historias se tejieron alrededor del fantasma femenino; algunas decían que penaba por un desdichado amor, otras que lamentaba el fin del imperio, otras más que era una pobre mujer engañada o una amante abandonada con sus hijos. La historia preferida era la de un noble que engañó y abandonó a una hermosa mujer sin linaje. Aseguran, jamás hubo valiente que osara interrogarla o cruzarse por su camino.
Desde este episodio de la época colonial, a la mujer vestida de blanco se le conoció como “La llorona” por el lamento que la hacía existir en la Nueva España y que trascendió las alambradas del tiempo. La leyenda de “La llorona” significó el más popular temor callejero al punto de evitar que la gente saliera de sus hogares, pues, algunos aseguran, quienes miraron a esta mujer jamás olvidaron lo que sus ojos le devolvieron y otros más enfermaron gravemente de espanto.
La figura de “La Llorona” trascendió regiones y al propio tiempo, adoptando distintos nombres y nacionalidades según donde fuera vista. Se dice que todavía aparece enfundada en su traje vaporoso recorriendo montañas, subiendo colinas y cruzando ríos y arroyos mientras exhala un alarido crudo que paraliza los sentidos.
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