jueves, 2 de junio de 2016

Libro Escucha a tus Ángeles con el corazón (Capitulo 2)


CAPÍTULO II 

TOMANDO CONCIENCIA DE NUESTRO CUERPO ENERGÉTICO Y ELEVANDO LA FRECUENCIA VIBRATORIA 
Preparándonos para la comunicación con los ángeles Dado que los ángeles son seres de luz y no cuentan con un cuerpo físico, y que el hombre es ser físico y ser de luz (energético), la mejor manera de abrirnos a nuestros ángeles es tomando conciencia de nuestro cuerpo energético y elevando la frecuencia del mismo para entrar en sintonía con los ángeles. 
Esto, en la práctica, sería el equivalente a elevar la antena para sintonizar tu radio en la estación correcta. 
Elevar la frecuencia energética implica una serie de prácticas que pueden parecer difíciles en un principio; sin embargo, con el tiempo, se convierten en hábitos sencillos que nos traen un sinnúmero de beneficios adicionales, como ayudarnos a ser personas más optimistas, más alegres, más amorosas; facilitarnos ver las bendiciones, los pequeños milagros de cada día, y ser agradecidos con la vida y con Dios. 
En general, cuando elevamos nuestra frecuencia energética, nos volvemos más positivos y, por ende, más propensos a alcanzar la felicidad. 
El cuerpo energético. 
La percepción común y errónea que tenemos del hombre es la de un cuerpo físico, de carne y hueso, y por dentro, probablemente cerca del corazón o el estómago (plexo solar), contiene una llama de luz, en la cual se encuentra su alma, su esencia, su energía.


Cuando el hombre amplía su conciencia, se abre a sentir su cuerpo energético, y puede tener la certeza de que su cuerpo energético es mucho más grande de lo que pensaba, a la vez que se da cuenta de que es un SER DE LUZ que posee un cuerpo físico; es decir, que es un ALMA y que su cuerpo es el vehículo.


Los chakras 
Nuestro cuerpo energético está compuesto de diversos elementos, los más importantes son el aura y los chakras. 
La palabra chakra significa rueda en sánscrito. 
Los chakras son ruedas de energía que giran en el sentido de las manecillas del reloj. Tenemos chakras en todo nuestro cuerpo, sin embargo, los más importantes son siete y están alineados a lo largo de nuestra columna vertebral y la cabeza: 
chakra Muladhara o de la raíz; chakra Svadhisthana o sacro; Manipura o del plexo solar; Anahata o del corazón; Vishuddha o de la garganta; Ajna o del tercer ojo, y Soma o de la coronilla. 
La función principal de los chakras es dar energía vital a nuestro cuerpo físico, así como ayudarnos a integrarlo con nuestra mente y nuestras emociones. 
Los chakras radian y reciben energía constantemente. 
Cuando tenemos pensamientos, sentimientos o hábitos negativos, los chakras cambian de forma, de color y en ocasiones dejan de girar, afectando con esto nuestras emociones y nuestro cuerpo físico; dejándonos fuera de balance y en ocasiones hasta enfermos. 
Cada chakra rige diferentes aspectos de nuestra vida. 
Cuando prestamos atención a nuestros centros energéticos y procuramos tenerlos balanceados y alineados, la energía fluye mejor y nos favorece, permitiéndonos vivir en mayor armonía y paz. Los chakras además de tener diversas funciones y colores vibran en frecuencias diferentes.


CHAKRA DE LA RAÍZ Ubicación: Base de la espina dorsal (coxis). Color: Rojo.
Función:
 • Mundo terrenal. Concerniente al arraigo, de pertenecer a un grupo, a un lugar y a tener la habilidad de concretizar los sueños. • Posesiones físicas. Tiene que ver con dinero, bienes materiales, etcétera. 
• Trabajo. Si la persona se siente o no capaz de realizarlo y generar un ingreso estable. 
• Seguridad. Cómo se siente ante el mundo. 
CHAKRA SACRO Ubicación: Bajo vientre (abajo del ombligo). Color: Naranja. 
Función: 
• Cuerpo físico. Concepto que guarda la persona de su cuerpo, su edad, su salud, etcétera. 
• Sexualidad. Qué tanto se permite vivir la sexualidad y disfrutarla. 
• Creatividad. Si se permite ser creativo, vivir de una manera original. 
• Goce y el disfrute. Qué tanto se permite disfrutar de la vida. CHAKRA DEL PLEXO SOLAR 
Ubicación: A la altura del estómago (abajo del esternón). 
Color: Amarillo. 
Función: 
• Autoestima. Relacionado con la valoración personal, la autodeterminación, la perseverancia para alcanzar las metas. Amor y respeto por si mismo. 
• Poder personal. Relacionado con el poder y el control, con la manipulación, así como con someterse o ser sometido. 
• Metas. La capacidad de lograr lo que se propone. 
CHAKRA DEL CORAZÓN 
Ubicación: Centro del pecho. 
Color: Verde. 
Función: 
• Amor. Capacidad de amarse a sí mismo y a otros. 
• Relaciones. Todo lo referente a la relaciones familiares, de amistad y de pareja. 
• Compasión. Referente a la capacidad de ser compasivo, a lograr el perdón y autoperdón. 
• Sentimientos. Referente a sentir, procesar y expresar las emociones. 
CHAKRA DE LA GARGANTA 
Ubicación: Centro de la garganta. 
Color: Azul. 
Función: 
• Ser asertivo. Saber escuchar, ser oportuno, hablar desde el amor, expresar de manera fluida los sentimientos y pensamientos propios, expresando y sosteniendo la verdad personal. 
• Formas de comunicación. Cantar, escribir, hablar, trabajos artísticos, canalizar y enseñar a otras personas. 
CHAKRA DEL TERCER OJO 
Ubicación: Centro de la frente. 
Color: Azul índigo (añil). 
Función: 
• Inteligencia. Parte racional, pensamientos, la forma de procesar ideas. 
• Sabiduría. Información del alma que nos es dada por el ser superior.
 • Intuición. Capacidad de percibir más allá de los sentidos. CHAKRA DE LA CORONILLA 
Ubicación: Parte superior de la cabeza. 
Color: Morado. 
Función: 
• Espiritualidad. Todo lo concerniente a la relación con Dios.
• Conciencia cósmica. A la disposición a recibir guía divina y a confiar. Es importante tener siempre presente que cuando mantenemos nuestros chakras limpios, balanceados y alineados, nos sentimos en paz y relajados, elevamos nuestra frecuencia energética y propiciamos un momento ideal para la comunicación con nuestros ángeles.
Elevar la frecuencia energética. 
Los pensamientos, los hábitos y las creencias que tenemos influyen en nuestro cuerpo energético y, por lo tanto, en la frecuencia en que vibramos. 
Nuestros pensamientos y sentimientos controlan el flujo de energía. Para poder vibrar en una frecuencia energética elevada hay que cuidar que nuestros pensamientos sean positivos y liberar los sentimientos y pensamientos negativos. 
Esto, además de propiciar la comunicación con los ángeles, nos va a permitir la cocreación de una vida de mayor plenitud en todos los sentidos. 
Formas concretas para elevar la frecuencia 
Existen varios ejercicios que podemos llevar a cabo para elevar nuestra frecuencia energética, algunos de ellos son: 
I. Limpieza y alineación de chakras. 
II. Agradecimiento. 
III. Arraigo o cimentación. 
IV. Afirmaciones. 
V. Manifestaciones o decretos. 
VI. Liberaciones. 
Si bien estos ejercicios al principio se hacen de manera consciente, al ser practicados con regularidad se irán adoptando como hábitos y forma de vida.
I. Limpieza y alineación de chakras 
La higiene de nuestro cuerpo físico es primordial para nosotros, al grado que le dedicamos un tiempo específico al día para hacerlo; de igual manera, el aseo de nuestro cuerpo energético debe ser muy importante. 
La limpieza del cuerpo energético se hace a través de la conciencia, utilizando la meditación y la visualización para llevarlo a cabo. 
Los chakras se pueden limpiar a través de luz, ya que las áreas de oscuridad en el sistema energético representan la negatividad y la luz siempre disuelve la oscuridad. 
Para limpiar los chakras sólo necesitas tener la intención de hacerlo, tomarte unos minutos, pedirle ayuda a tus ángeles y observar (visualizar) lo que sucede. 
EJERCICIO 
Meditación de limpieza de chakras (con la ayuda de tu ángel) Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud, adopta una posición que te resulte cómoda y cierra tus ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más lento y de manera más consciente. 
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en el peso de tu cuerpo. 
Empieza por sentir cuán pesada es tu cabeza y la presión que ejerce sobre tu cuello, el peso de tus hombros, de tus brazos, hazte consciente de tu posición, en dónde recae el peso de cada una de las partes de tu cuerpo. Con tu mente, haz un recorrido por tu cuerpo, si te es más fácil, imagina que se va pintando de algún color. 
3. Sigue respirando despacio, profundamente, y visualiza cómo empiezan a crecer raíces de tus pies… ¿Cómo son estas raíces, son frágiles o fuertes, de qué color son, son delgadas o anchas? Al ritmo de tu respiración observa cómo crecen, atravesando el piso, la tierra… Sigue respirando y sigue viendo el crecimiento de tus raíces hasta llegar al centro de la tierra. 
4. Nota cómo con cada respiración, jalas energía desde el centro de la tierra y la llevas hasta tus pies; con cada inhalación permites que esta energía suba por tus piernas, tu cadera, tus glúteos, tu espalda, tu torso, tu cuello, tu cabeza. 
Todo tu cuerpo está conectado con la tierra, estás arraigado, eres uno con la tierra. 
5. Centra tu atención en tu corazón, haz una respiración profunda y al exhalar pon tu corazón en este momento, en este encuentro con tu ángel y en la limpieza de tus chakras. 
6. Sube la atención a tu coronilla, justo al centro de tu cabeza y desde ahí observa cómo te conectas con el cielo. 
7. Observa cómo viene hacia a ti una esfera de luz, conforme se va acercando va tomando la forma de un ángel. Él es tu ángel de la guarda. Obsérvalo, siente su energía, escúchalo. 
8. Tu ángel ha venido a ayudarte a limpiar tus chakras. 
9. Observa/siente cómo lleva sus manos a tu primer chakra; el chakra de la raíz; esa esfera de luz roja ubicada a la altura de tu coxis. Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad en tu primer chakra, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados con tu seguridad, sustento económico, bienes materiales, trabajo y arraigo que ocasionaron estas áreas oscuras. 
Mientras tu primer chakra se va iluminando, repite para ti mismo: 
YO ME SIENTO SEGURO EN EL MUNDO, SOY CAPAZ DE SOSTENERME SOBRE MIS PROPIOS PIES, GENERO LOS INGRESOS SUFICIENTES PARA VIVIR EN ABUNDANCIA Y PROSPERIDAD. 
MI TRABAJO ES FUENTE DE CRECIMIENTO Y DE SATISFACCIONES MATERIALES, PROFESIONALES Y PERSONALES. 
Observa tu chakra de la raíz iluminado, limpio y expandido. 
10. Observa/siente como tu ángel lleva sus manos a tu segundo chakra; el chakra sacro; esa esfera de luz naranja ubicada justo debajo de tu ombligo. 
Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados con tu cuerpo, salud, sexualidad, aspecto físico, hábitos y/o adicciones y parte creativa que ocasionaron estas áreas oscuras. Mientras tu chakra sacro se va iluminando, repite para ti mismo:
YO ACEPTO Y AMO MI CUERPO TAL CUAL ES, ESTOY TOTAL Y ABSOLUTAMENTE SANO, CADA CÉLULA DE MI CUERPO VIBRA EN SALUD; VIVO MI SEXUALIDAD PLENAMENTE E IMPRIMO UN TOQUE DE CREATIVIDAD A CADA DÍA DE MI VIDA. 
Observa tu chakra sacro iluminado, limpio y expandido. 
11. Observa/siente cómo lleva sus manos a tu tercer chakra; el plexo solar; esa esfera de luz amarilla, como un sol, ubicado en la boca del estómago, justo donde termina tu esternón. 
Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad en tu plexo solar, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados contigo mismo, con tu autoestima, con tu seguridad personal, con la forma en la que ejerces tu poder o permites que otros lo ejerzan sobre ti, con las culpas y los chantajes que ocasionaron estas áreas oscuras. Mientras tu plexo solar se va iluminando, repite para ti mismo: YO SOY UNA PERSONA VALIOSA, MERECEDORA DEL RESPETO Y DEL CARIÑO DE LOS DEMÁS. SOY ÚNICO E IRREPETIBLE, PERFECTO EN MI “IMPERFECCIÓN”, LO QUE YO APORTO AL MUNDO ES MUY VALIOSO. 
ME AMO A MÍ MISMO. 
Observa tu plexo solar iluminado, limpio y expandido. 
12. Observa/siente cómo tu ángel lleva sus manos a tu cuarto chakra; tu corazón, la esfera verde que se encuentra justo al centro de tu pecho. Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad en tu corazón, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados con tu capacidad de dar y recibir amor, sentimientos no procesados y tu forma de relacionarte con las personas que te rodean que ocasionaron estas áreas oscuras. 
Mientras tu corazón se va iluminando, repite para ti mismo: 
YO ABRO MI CORAZÓN, YO DOY Y RECIBO AMOR EN ABUNDANCIA, SOY CAPAZ DE PROCESAR Y EXPRESAR MIS SENTIMIENTOS, SOSTENGO RELACIONES SANAS, AMOROSAS Y ARMÓNICAS CON TODOS LOS QUE ME RODEAN.Observa tu chakra del corazón iluminado, limpio y expandido. 
13. Observa / siente cómo tu ángel lleva sus manos a tu quinto chakra; tu garganta, la esfera azul que se encuentra en tu garganta. Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad en este chakra, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados con tu capacidad de expresarte (ser demasiado pasivo o agresivo en tus comunicaciones, no hablar desde tu verdad, expresar situaciones negativas sobre ti o sobre otros, o no escuchar a los demás) que ocasionaron estas áreas oscuras. 
Mientras tu garganta se va iluminando, repite para ti mismo: 
YO SOY COMUNICACIÓN ASERTIVA Y SANA, YO ME EXPRESO FIRMEMENTE DESDE MI VERDAD, AFIRMO LO QUE PIENSO Y SIENTO CON FACILIDAD; ESCUCHO ATENTAMENTE A LOS QUE ME RODEAN, TODO AQUEL QUE SE CRUCE EN MI CAMINO SE VERÁ BENEFICIADO CON MI PALABRA. 
Observa tu chakra de la garganta iluminado, limpio y expandido. 14. Observa / siente cómo tu ángel lleva sus manos a tu sexto chakra; tu tercer ojo, la esfera azul índigo que se encuentra justo al centro de tu frente. Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad en tu tercer ojo, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados con tu capacidad de intuir (no ser lo suficientemente inteligente o sabio, o tener miedo de ver con claridad) que ocasionaron estas áreas oscuras. 
Mientras tu tercer ojo se va iluminando, repite para ti mismo: 
YO SOY PROFUNDAMENTE INTELIGENTE, SABIO E INTUITIVO. YO CONECTO CON LA FUENTE DE LA SABIDURÍA DEL UNIVERSO, RECIBO INFORMACIÓN Y GUÍA CONSTANTE DE MIS ÁNGELES. YO PONGO ESTA SABIDURÍA AL SERVICIO DE LOS QUE ME RODEAN. Observa tu tercer ojo iluminado, limpio y expandido. 
15. Observa / siente cómo tu ángel lleva sus manos a tu séptimo chakra; tu coronilla, la esfera morada que se encuentra sobre tu cabeza. Ve cómo se disuelven las áreas de oscuridad en tu coronilla, mientras tomas conciencia de cuáles fueron los pensamientos / sentimientos negativos relacionados con tu relación con Dios (conceptos religiosos / espirituales que te alejan de Él, falta de fe y confianza, etcétera) que ocasionaron estas áreas oscuras. 
Mientras tu coronilla se va iluminando, repite para ti mismo: 
YO SOY UNO CON DIOS, ÉL VIVE EN MÍ Y YO EN ÉL. ÉL ENTRA EN MI VIDA E INTERACTÚA EN CADA UNO DE LOS ASPECTOS QUE LA CONFORMAN. YO CONFÍO. CUANDO DIOS VIVE EN MÍ, SOY MÁS GRANDE QUE MIS MIEDOS. 
Observa tu chakra de la coronilla iluminado, limpio y expandido. 16. Tómate un momento para observarte completo, totalmente iluminado y expandido. Disfruta de ver tus chakras formando un arcoíris radiante a lo largo de tu columna vertebral. 
17. Agradece a tu ángel esta limpieza de chakras y despídete de él con la confianza de que estará a tu lado siempre que lo necesites. Observa cómo se convierte nuevamente en una esfera de luz y se aleja hasta perderse en el universo. 
18. Poco a poco regresa a tu cuerpo, al lugar donde te encuentras físicamente, hazte consciente de tu respiración, de tu cuerpo, empieza a mover lentamente tus manos, tus pies, respira profundamente y cuando estés listo, abre los ojos. 
II. Agradecimiento 
Mantener siempre la conciencia de las bendiciones que hemos recibido y el agradecimiento que debemos tener por éstas, ayuda a centrarse en lo positivo, elevando el sistema energético y generando una mayor abundancia. 
Cuando nos disponemos a agradecer, tenemos que valorar todo lo bueno que está sucediendo en nuestras vidas. 
El centrar la atención en lo positivo ya es un elevador natural del sistema energético. 
Al ser agradecidos generamos un sentimiento de frecuencia vibratoria muy alta, casi como la frecuencia del amor. 
Por lo que no sólo elevamos el pensamiento, sino también el sentimiento. Por último, al estar centrados en lo positivo, con nuestros pensamientos y sentimientos, utilizamos nuestro poder cocreador generando más situaciones positivas y entrando en un círculo virtuoso de abundancia. 
Recuerdo que en alguna ocasión, estaba atravesando por un día muy gris; estaba nublado y llovía, dentro de mí los pensamientos negativos y la falta de confianza en la vida se sucedían unos tras otros. Venía manejando y en un momento de descuido choqué; en ese instante lo único que sentí fue un gran enojo que me invadía desde la cabeza hasta el corazón. Sí, me sentía enojada conmigo misma, por no haber puesto la suficiente atención; con mis ángeles, por no haberme cuidado; con la vida, por todo esto que me estaba sucediendo. En ese momento el mensaje que recibí de mis ángeles fue “agradece”, lo que en un primer momento me hizo enojar más, y dije: “No tengo nada que agradecer”; sin embargo, empezaron a pasar por mi mente algunos pensamientos positivos: reconocer que el accidente no fue grave y, lo más importante, que tanto mi hijo como yo estábamos bien, y que los daños sólo eran materiales (lo agradecí). 
Me bajé del coche para ver cómo estaban los pasajeros del automóvil con el que había chocado, para mi sorpresa, la conductora era una señora mayor que lejos de molestarse o reclamar por lo sucedido, fue comprensiva y empática conmigo (lo agradecí). 
Una vez hecho esto, llamé al seguro, a la vez que tomé conciencia de lo afortunada que era por tener el respaldo de una compañía de seguros en esas circunstancias (lo agradecí); mientras esperaba a que llegara el ajustador de seguros recibí una llamada de mi hermana, quien me ofreció su apoyo y pasó por mi hijo para llevarlo a tomar un helado en lo que yo arreglaba lo del choque (lo agradecí). 
El agente de la aseguradora no tardó e inmediatamente empezó a evaluar los daños (lo agradecí), etcétera. 
Me di cuenta de que conforme iba haciendo este recuento de situaciones positivas dentro del supuesto caos, la tempestad interna se iba disipando, la nube negra que me cubría se iba abriendo e iba dando paso a la luz, cada vez me iba sintiendo mejor; estaba subiendo mi frecuencia energética. 
Siempre recomiendo que se tenga una libreta especial para escribir los agradecimientos antes de dormir, se sorprenderán de la cantidad de pequeñas bendiciones que se reciben durante el día, que al sumarlas son las que construyen los grandes milagros.
III. Arraigo 
Parece una paradoja que para poder volar con los ángeles, tenemos que tener los pies bien firmes sobre la tierra.
Suele suceder que una persona que se define como espiritual no necesariamente lo es, pues hay personas que tienen muy desarrollados los chakras superiores, pero se han olvidado por completo de los inferiores. 
Siendo así, de nada sirve tener una conexión maravillosa con Dios, si no somos capaces de conectar a los aspectos terrenales y mundanos con la energía divina. 
Mientras nuestra alma exista en un cuerpo físico, es necesario honrar nuestra humanidad y nuestra estancia EN LA TIERRA. Ser espirituales implica, entonces, tener los siete chakras expandidos, iluminados y alineados, en balance y en comunión con el cielo y con la tierra. De ahí la importancia del arraigo.


Cimentarse o arraigarse tiene una doble función: 
• Asegurarse de tener los pies bien plantados sobre la tierra, permitiendo que la energía divina baje y se concretice en acciones humanas. 
• Quedarse en el aquí y en el ahora, siendo capaz de observar el pasado y aprender de él y construir en el hoy para asegurar un futuro mejor. Cuando nos cimentamos centramos la atención en nuestro cuerpo y en la forma en que estamos presentes en el momento. Reunimos todas nuestras energías: mentales, emocionales y físicas en un solo acto, que nos permite estar presentes por completo, alertas, relajados, en un estado receptivo que favorece la comunicación con los ángeles. 
A través de la cimentación aseguramos que la energía divina que estamos recibiendo a través de nuestro chakra de la coronilla, llegue a nuestro chakra de la raíz y que se concretice en acciones positivas. Existen muchas formas de cimentarse: 
• Visualizando que crecen raíces de los pies que llegan hasta el centro de la tierra (como lo hemos estado haciendo al iniciar los ejercicios). 
• Imaginando que somos un árbol. 
• Ejercitándonos al aire libre. 
• Realizando actividades relacionadas con la tierra, como la jardinería. • Haciendo una acción repetitiva que no requiera de mucha concentración (lavar los trastes o hacer manualidades). 
• Realizando actividades relacionadas directamente con el primer chakra.
EJERCICIO
 Meditación Soy un Árbol Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud. Párate con la apertura de tus pies del ancho de tus caderas y tus plantas bien firmes sobre el piso. Cierra los ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más lento y de manera más consciente. 
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en el peso de tu cuerpo. Empieza por sentir cuán pesada es tu cabeza y la presión que ejerce sobre tu cuello, el peso de tus hombros, de tus brazos, hazte consciente de tu posición, en dónde recae el peso de cada una de las partes de tu cuerpo, ¿sobre qué está haciendo presión? Con tu mente, haz un recorrido por todas las partes del cuerpo, si te es más fácil, imagina que éste se va pintando de algún color.
3. Sigue respirando despacio, profundamente, y visualiza cómo empiezan a crecer raíces de tus pies… ¿Cómo son estas raíces, son frágiles o fuertes, de qué color son, son delgadas o anchas? Al ritmo de tu respiración observa cómo crecen, atravesando el piso, la tierra… Sigue respirando y sigue viendo el crecimiento de tus raíces hasta llegar al centro de la tierra. 
4. Nota cómo con cada respiración jalas energía desde el centro de la tierra y la llevas hasta tus pies, que con cada inhalación permites que esta energía suba por ellos. Ahora observa cómo te empiezas a transformar en árbol; tus pies lentamente se empiezan a convertir en la base del tronco. Y conforme vas subiendo la energía, tus piernas, tu cadera y tu torso se convierten en el tronco del árbol. Observa… ¿Cómo es este tronco, es delgado o ancho, cuál es su color, qué características tiene, cómo es su textura? 
5. Sigue respirando profundamente, jalando energía desde el centro de la tierra, siente cómo está subiendo por tu tronco hasta llegar a tus brazos. Al llegar esta energía, tus brazos se transforman en ramas. Observa… ¿Cómo son estas ramas, qué posición tienen? Deja que tus manos y dedos se transformen en hojas. Obsérvalas. Si es necesario mueve tus brazos de acuerdo a la posición de tus ramas. 
6. Continúa tu respiración, dejando que la energía ahora llegue a tu cuello y cabeza. Observa ahora cómo se convierte en la copa del árbol: ¿cómo es esta copa, es frondosa, grande o pequeña, hasta dónde llegan tus ramas? 
7. ¿Cómo se siente ser árbol? Permítete sentir la sensación de estar profundamente arraigado en la tierra. 
8. Observa, ¿cómo es el lugar en el que estás plantado, qué elementos hay en el entorno? ¿Qué otras plantas / árboles hay a tu alrededor? 
9. ¿Cómo es el clima en este lugar? Imagina que cambia el clima, ahora viene un ventarrón que te sacude todo. ¿Qué te pasa, cómo vives este ventarrón estando arraigado, qué pasa cuando llueve, cuando graniza, cuando hace frío o calor? ¿Cómo es para ti estar arraigado?
 10. Cuando estés listo, haz una respiración profunda y ahora al exhalar permite que tu copa se vaya transformando en tu cabeza; tus ramas y hojas en tus dedos, manos y brazos; tu tronco, poco a poco, en tu torso, tu cadera, tus piernas y tus pies. 
11. Lentamente empieza a levantar tus pies del piso y muévelos. 12. Haz otra respiración profunda y cuando estés listo abre los ojos. 
IV. Afirmaciones, expresando nuestra verdad a través de las palabras La forma en la que nos expresamos de nosotros mismos es la forma como nos plantamos en el mundo. 
Estamos acostumbrados, por el tipo de educación que recibimos, a centrarnos en lo negativo en lugar de enfocarnos en lo positivo. Esto es lo que hacemos con otras personas y con nosotros mismos. 
Si en este momento te piden que te definas a ti mismo, seguramente pensarás en una que otra cualidad y en un sinnúmero de defectos. Este tipo de pensamiento te limita, y no te permite crear un autoconcepto positivo. 
Tomar conciencia de la forma en que nos expresamos de nosotros mismos, de las afirmaciones que hacemos, nos permite expandir nuestro autoconcepto, hacer un recuento de nuestras capacidades y ampliarlas, soltar miedos, ir más allá de nuestras fronteras. Este tipo de pensamiento nos compromete con nosotros mismos, porque nos da la plena libertad de elegir qué persona queremos ser y nos RESPONSABILIZA de nuestro propio destino. 
A continuación cito algunas AFIRMACIONES para la vida diaria; sin embargo, recomiendo que cada persona elabore sus propias afirmaciones de acuerdo con sus propias circunstancias. • Yo soy salud física, mental, emocional y espiritual. 
• Yo estoy sano. 
• Yo soy creador(a) de abundancia. 
• Yo recibo en abundancia. 
• Yo abro mis brazos al universo en la conciencia de que todas mis necesidades me serán satisfechas de manera plena.
 • Yo estoy a salvo. Me siento seguro(a) y estoy constantemente protegido(a) por mis ángeles. 
• Yo soy creatividad. Vivo mi vida de una manera creativa, reinventándome cada día y dándome cuenta de que ningún día es igual a otro. 
• Yo estoy libre de adicciones. 
• Yo me cuido a mí mismo. Cuido mi cuerpo físico e ingiero únicamente aquellos alimentos que sé que me hacen bien. Hago deporte y me mantengo sano(a) y hermoso(a). 
• Yo vivo mi sexualidad en plenitud. Yo me abro a sentir y a vivir plenamente. 
• Yo soy autodeterminación, alta autoestima y logro de objetivos. Yo me siento capaz de realizar mis sueños más elevados. Yo me valoro a mí mismo. Yo soy valioso. Yo me amo.
 • Yo soy amor. Yo doy y yo recibo amor en abundancia. Yo soy amor, soy amoroso(a), paciente, cariñoso(a) y comprensivo(a). Yo amo. Yo soy profundamente amado(a). 
• Yo soy perdón. Yo me perdono a mí mismo(a) y perdono a todos aquellos que me hayan lastimado en el pasado. 
• Yo soy compasión. Yo soy compasivo(a) con todos los que me rodean. Honro y respeto a aquellos que viven en situaciones poco favorables. Yo soy compasión. 
• Yo soy paz. A donde quiera que yo vaya llevo mi paz; rodeo a mi familia y amigos con paz. Yo soy paz. 
• Yo soy comunicación asertiva, eficiente, eficaz, oportuna y amorosa. Yo hablo desde mi verdad. Yo soy empatía. 
Yo escucho atentamente, yo sirvo de reflejo a otros. Yo soy canal de comunicación para los ángeles y todo aquel con el que me comunico se beneficia de esta comunicación. 
• Yo soy inteligencia y sabiduría. Yo conecto mi sabiduría interior, con la fuente infinita de sabiduría del universo, con mi proceso de pensamiento y mi memoria. Yo soy inteligente. Yo confío en mi sabiduría. 
• Yo soy intuitivo(a). Yo recibo guía divina a través de mi intuición. Yo soy intuición, soy apertura hacia los ángeles, soy comunicación con los ángeles, los veo, escucho y me comunico. 
• Yo soy energía. Cada partícula de mi cuerpo está formada de energía. 
• Yo soy luz, Dios me ilumina en cada una de mis acciones, en cada momento de mi vida, en cada respiración… 
• Yo soy uno(a) con Dios, Dios vive en mí y yo en Él; soy parte de Su plan divino; de Su universo, soy parte de Su creación. Y Él vive en cada aspecto de mi vida.
V. Manifestando nuestros sueños.
Otra forma de elevar nuestro sistema energético es a través de manifestaciones, pues es una forma de permitir que los ángeles nos ayuden a cumplir nuestros deseos. Mientras que las afirmaciones nos ayudan a cambiar la forma en que nos plantamos ante el mundo; las manifestaciones nos ayudan a cocrear nuestras circunstancias. Cuando visualizamos el mejor resultado posible, estamos atrayendo a nuestras vidas aquello que realmente deseamos. Pareciera que cuando tenemos un pensamiento el universo se encarga de decirnos: 
“Concedido, concedido, concedido”. 
De tal manera que si nos acostumbramos a vivir en el miedo, teniendo pensamientos negativos, estaremos atrayendo para nosotros aquello a lo que más tememos. 
Mientras que si nos acostumbramos a pensar en positivo y a vibrar en el amor estaremos atrayendo a nuestra vida situaciones positivas. Manifestar o decretar es tomar plena conciencia de lo que quiero atraer a mi vida. Es planear mi vida y construirla de acuerdo a mis deseos. Es responsabilizarme de lo que me sucede, dejar de ser víctima de mis circunstancias y empezar a crear una mejor realidad. Antes de realizar cualquier petición debemos estar seguros de lo que queremos. No debemos cuestionarnos si nuestro deseo se va a conceder o no, ya que al dudar o sentir miedo interrumpimos la materialización de nuestros sueños. 
La claridad de pensamiento y la fe son los factores que producen los resultados. “Si los deseos son claros, los milagros son posibles.” Existen cinco pasos a seguir para manifestaciones efectivas: 
1. Tener claridad en lo que se desea y sostenerlo. 
2 . Hacer la manifestación en tiempo positivo y presente, como si ya estuviera sucediendo. 
3. Estar dispuesto a hacer los cambios y atravesar las puertas que se presenten para su concretización.
4. Agradecer.
5. Soltar la manifestación, no forzar ninguna circunstancia y permitir que el universo nos sorprenda con las soluciones que nos presenta. 
VI. Liberando la negatividad. 
Elevar la frecuencia energética puede resultar imposible cuando nuestra cabeza está llena de preocupaciones, pensamientos negativos y miedos. Cuando nos sentimos deprimidos, indignos, culpables o enojados, bloqueamos nuestro sistema energético y nos resulta imposible recibir. Cuando liberamos este tipo de pensamientos y sentimientos, es más sencillo encontrar la solución a nuestros problemas, soltamos creencias negativas sobre nosotros mismos y nuestro entorno y podemos ver la vida con una mayor claridad. “Para volar con los ángeles debemos ir ligeros de equipaje.” No requerimos soltar la pesada carga que hemos acumulado en años para entonces empezar a contactar a nuestros ángeles, la mayoría de las veces, con un poco de negatividad que liberes dejarás suficiente espacio para que entre tu ángel. La liberación requiere, antes que nada, de un trabajo de introspección, buscar en tu propia conciencia y en tu corazón qué es lo que te bloquea. Si sientes que no puedes realizar esta tarea tú solo, no te olvides de pedir ayuda a tus ángeles. Recuerda que ellos están siempre dispuestos a brindarte toda la asesoría que necesites. Tal vez descubras que al ir quitando tus problemas, van apareciendo otros nuevos, por lo tanto, la liberación debe ser un ejercicio que se practique día tras día. Puede ser que algunos puntos que tú ya considerabas liberados vuelvan a aparecer, posiblemente bajo formas nuevas. No te desalientes. Si te has sentido indigno toda tu vida, no es realista liberarte en una sola sesión. Sé amante y paciente contigo mismo. Cuando nos desprendemos de la negatividad, liberamos energía que se puede aprovechar más productivamente; así podemos recibir la sabiduría y el amor que los ángeles nos traen. Formas de liberar: Liberación a través de la respiración Inhala profundamente y cuando exhales, hazlo en la conciencia de que estás dejando que se vaya aquello que vas a liberar; hazlo varias veces: 
inhala luz y exhala negatividad. 
Liberación por tierra Visualiza las raíces de cimentación y respira profundo. Al inhalar, jala energía desde el centro de la tierra; al exhalar, envía, a través de tus raíces, toda tu negatividad hasta el centro de la tierra. Pide a la madre tierra que transmute esta energía negativa en positiva y agradécele su asistencia. Liberación por agua Existen dos maneras de liberar por agua: la primera es mientras te bañas, toma conciencia de aquello que quieres liberar y llévalo a la superficie de tu piel; siente cómo el agua cae sobre ti y limpia la negatividad. La segunda, visualízate debajo de una cascada (hazlo físicamente si tienes oportunidad); lleva lo que quieres liberar a tu piel y siente cómo el agua que va cayendo sobre de ti se lleva la negatividad, dejándote limpio. Liberación por fuego Escribe en un papel aquello que deseas liberar, hazlo de la manera más detallada que puedas; después prende fuego a ese papel y observa cómo se consume. Mientras el papel se va quemando, siente cómo todo aquello que deseabas liberar sale de tu mente y de tu corazón y se va al universo donde será transmutado en una energía más positiva. Liberación por ciclos lunares La luna llena nos asiste en la liberación, así que sal al exterior y entrégale aquello que deseas liberar. Agradécele su ayuda. Liberación con la ayuda de tus ángeles 
Haz una visualización, entrega tus problemas a tus ángeles, y pídeles su ayuda para encontrar la mejor solución para resolverlos.
EJERCICIO 
Liberación con la ayuda de tus ángeles Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud, adopta una posición que te resulte cómoda y cierra tus ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más despacio y de manera más consciente.
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en tu cuerpo. Empieza por tu cabeza y ve bajando la atención por tu cuello, hombros, brazos, manos, torso, glúteos, piernas y pies. 3. Ahora centra tu atención en tu cuerpo energético, siente tu energía. Enfócate en tu primer centro de energía, el chakra de la raíz, de color rojo, ubicado a la altura de tu coxis. 
4. Visualiza cómo de tu chakra de la raíz sale un rayo de luz que baja y te conecta con el centro de la tierra. 
5. Permite que este rayo se enganche y suba con mucho mayor intensidad hasta tu primer chakra. Siente / observa como ilumina tu primer chakra, lo limpia y lo hace girar. 
6. Continúa hacia arriba, al segundo y tercer chakra; iluminándolos, expandiéndolos y haciéndolos girar. 
7. Sube la energía hasta tu corazón, haz una respiración profunda y al exhalar pon tu corazón en el aquí y el ahora en este encuentro con tus ángeles, en este ejercicio de liberación. 
8. Continúa subiendo la energía por tus tres chakras superiores, iluminándolos, expandiéndolos y haciéndolos girar. 
9. Permite que de tu coronilla salga disparado el rayo de luz, conectándote ahora con el cielo. 
10. Toma un par de respiraciones profundas, ahora, jalando energía desde el cielo hasta tu corazón permite que tu corazón se ilumine e irradie luz divina. 
11. Observa en el horizonte una esfera de luz que viene hacia a ti, conforme se va acercando va cambiando de forma y se va convirtiendo en un ángel; obsérvalo mientras llega, permítele que se detenga frente a ti, ¿cómo es, cuáles son sus características físicas? Coloca las palmas de tus manos hacia arriba y siente la energía de tu ángel. Escúchalo y pídele que te dé un mensaje, después abre tu mente, tu corazón y tus oídos para recibirlo.
12. Pide a tu ángel que te muestre cuáles son los aspectos que necesitas liberar, aquellos que están deteniendo o bloqueando tu crecimiento personal o espiritual. Cuáles son aquellos aspectos que te están alejando de tu felicidad. Y simplemente hazte consciente de ellos. 
13. Tu ángel trae en sus manos una caja y te pide que empieces a colocar en ella todo aquello que estás listo para soltar y liberar. Ve colocando estos aspectos de uno en uno en la caja, tomando conciencia de cada uno de ellos. 
14. Una vez que hayas terminado, permite que tu ángel cierre la caja y observa cómo se la lleva al universo para ser transmutada. 15. Al ver a tu ángel marcharse con la caja, siente cómo te vas desprendiendo de cada uno de estos aspectos, siente cómo salen de tu sistema energético. 
16. Espera a que tu ángel regrese y abre las manos, tu ángel te trae un regalo. Observa qué es y escucha a tu ángel, quien tiene un importante mensaje que darte. 
17. Agradece a tu ángel su amorosa presencia. Llegó la hora de despedirte y permitir que tu ángel se retire, observa cómo se empieza a alejar, convirtiéndose nuevamente en una esfera de luz que va perdiéndose en el horizonte. 
18. Poco a poco regresa a tu cuerpo, al lugar donde te encuentras físicamente, hazte consciente de tu respiración, de tu cuerpo, empieza a mover lentamente tus manos, tus pies, respira profundamente y cuando estés listo, abre los ojos.



miércoles, 1 de junio de 2016

Libro Escucha a tus Ángeles con el corazón (Capitulo 1)


PARTE I ESCUCHA A TUS ÁNGELES
CAPÍTULO I ¿QUIÉNES SON LOS ÁNGELES?
La palabra ángel significa mensajero. 
Los ángeles son mensajeros de Dios y han estado desde el inicio de los tiempos para recordarnos que Dios nos ama incondicionalmente, para ayudarnos a voltear los ojos hacia Él y retornar a nuestros orígenes, los del alma. 
El mensaje que nos traen los ángeles es un mensaje de amor, y a veces pareciera que ellos son el mensaje, porque ellos vibran en la frecuencia del amor incondicional y vuelcan este sentimiento sobre nosotros; vienen a recordarnos que nosotros también podemos y debemos vivir en esta frecuencia. 
Ellos vienen a ayudarnos a recobrar nuestra paz, nuestra inocencia, nuestro niño interior; a traer luz a nuestra existencia, a iluminar los rincones que están oscuros en nuestro corazón, y sanar lo que está mal en nuestras vidas. 
Nuestros mensajeros celestiales tienen muchas funciones: amarnos, confortarnos, acompañarnos, protegernos, guiarnos, etcétera. Sin embargo, una de sus funciones más importantes es la de recordarnos a qué vinimos a este mundo/tiempo/espacio. Cuando decidimos regresar a la tierra y volver a encarnar, lo hicimos con dos objetivos básicos: el primero tiene que ver con lo que hemos venido a aprender; el segundo con lo que hemos venido a enseñar o a compartir con otros en este plano de existencia. 
En la mayoría de las ocasiones, estas dos premisas van unidas entre sí; de tal manera, que ahí donde está el dolor, está el aprendizaje y también la misión de vida. 
Entonces, los ángeles nos ayudan a capitalizar nuestros aprendizajes, a hacerlos conscientes y a recordar nuestra misión de vida, abriéndonos los caminos para llevarla a cabo. 
Nos guían para que nuestra alma siga creciendo y evolucionando, para que sigamos perfeccionándonos. 
Los ángeles vienen a recordarnos que Dios existe, que está en todos lados, en cada partícula del universo y en cada ser humano; no buscan ser adorados, buscan interactuar con nosotros para enseñarnos a adorar a Dios con todo nuestro ser. 
En una visualización tuve la imagen de Dios como la fuente, como un gran fuego en el centro del cual se desprendían partículas idénticas a Él, pero más pequeñas, cuya función era venir hacia nosotros y ayudarnos a descubrir que en nuestro interior yace también una partícula semejante. 
Entonces fue cuando entendí que la misión principal de los ángeles es hacer que nosotros comprendamos que somos parte de esa fuente que es Dios y ayudarnos a redescubrir nuestra propia naturaleza divina. 
¿Cómo son los ángeles? 
Los ángeles no tienen una forma definida. 
Se cree que la forma humana que les damos es sólo una proyección que nos permite identificarlos. Son seres de luz, esto quiere decir que no tienen un cuerpo físico, son básicamente energía. 
Pueden presentarse ante nosotros como luces multicolores, una luz blanca muy tenue, chispas de luz, sombras, figuras etéreas, etcétera. En algunas ocasiones, cuando la situación así lo amerita, pueden materializarse tomando formas diferentes. Personalmente veo a los ángeles como figuras translúcidas, no siempre definidas. No existe una forma precisa de ver a un ángel, pues ellos se presentarán de la forma más aceptable para cada ser humano. 
Esto es, nunca se nos manifestarán de una manera que nos genere miedo o desconcierto; nos irán encaminando poco a poco, permitiéndonos ver sólo aquello que necesitemos ver, para saber que ellos están presentes: una luz, una sombra, un ala, posiblemente una pluma, etcétera. 
A los ángeles no se les ve, se les siente; una vez que nos abrimos a recibir la energía amorosa de un ángel, podremos tener la certeza de que ese ángel siempre estará cercano a nosotros.
¿Cómo interactúan con nosotros? 
Los ángeles únicamente pueden interactuar con nosotros en dos situaciones: cuando solicitamos expresamente su presencia o ayuda, y cuando estamos en situaciones de grave peligro. 
Cuando nos abrimos a recibir a los ángeles en nuestra vida, debemos hacerlo con el corazón, con el alma, no con nuestro cuerpo físico o con la mente; ya que ellos interactúan con nuestro espíritu, con nuestro ser superior. 
Al ser los ángeles seres de luz, interactúan directamente con nuestro ser energético, es decir, con nuestra propia energía; es por eso que, la mayoría de las veces, cuando percibimos la energía de un ángel, solemos sentirnos en paz, radiantes y felices. La presencia de los ángeles es muy sutil, por lo que es necesario callar a la mente y escuchar al corazón para poderlos sentir.
Los mensajes de los ángeles no se deben entender, sino escuchar; no se deben racionalizar, sino sólo sentir. No se deben juzgar, sino agradecer.
EJERCICIO:
Un primer encuentro con tu ángel.
Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud, adopta una posición que te resulte cómoda y cierra tus ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más lento y de manera más consciente. 
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en el peso de tu cuerpo. Empieza por sentir cuán pesada es tu cabeza y la presión que ejerce sobre tu cuello, el peso de tus hombros, de tus brazos, hazte consciente de tu posición, en dónde recae el peso de cada una de las partes de tu cuerpo, sobre qué está ejerciendo presión. 
Con tu mente, haz un recorrido por todas las partes de tu cuerpo, si te es más fácil, imagina que se va pintando de algún color. 
3. Sigue respirando despacio, profundamente, y visualiza cómo empiezan a crecer raíces de tus pies… ¿Cómo son estas raíces, son frágiles o fuertes, de qué color son, son delgadas o anchas? Al ritmo de tu respiración obsérvalas crecer, atravesando el piso, la tierra… Sigue respirando y sigue viendo el crecimiento de tus raíces hasta llegar al centro de la tierra. 
4. Nota cómo, con cada respiración, jalas energía desde el centro de la tierra y la llevas hasta tus pies, cómo cada inhalación permite que esta energía suba por tus piernas, tu cadera, tus glúteos, tu espalda, tu torso, tu cuello, tu cabeza. 
Todo tu cuerpo está conectado con la tierra, estás arraigado, eres uno con la tierra. 
5. Con tu mente viaja a un lugar hermoso, el que tú elijas; observa con detenimiento el suelo que estás pisando; visualiza el entorno, qué elementos lo conforman. Y voltea tu mirada hacia arriba para que puedas ver el cielo. 
6. Observa en el horizonte una esfera de luz que viene hacia a ti, conforme se va acercando va cambiando de forma y se va convirtiendo en un ángel; obsérvalo mientras llega, permítele que se detenga frente a ti… 
¿Cómo es, cuáles son sus características físicas, cómo está vestido, cómo es su rostro, puedes ver su cabello o sus alas, qué más te muestra tu ángel? 
7. Coloca las palmas de tus manos hacia arriba y siente la energía de tu ángel, verifica cuáles son tus sensaciones internas al estar en su presencia. Pide a tu ángel que te abrace con sus alas y permítete sentir su contención. 
8. Escucha a tu ángel, pídele que te dé un mensaje y abre tu mente, tu corazón y tus oídos para recibirlo. 
9. Toma conciencia de todos aquellos pensamientos que pasan por tu mente mientras estás en contacto con tu ángel. 
10. Si algo tienes que decir o pedir a tu ángel, hazlo en este momento. 
11. Agradece a tu ángel su amorosa presencia. Llegó la hora de despedirte y permitir que tu ángel se retire, observa cómo se empieza a alejar, convirtiéndose nuevamente en una esfera de luz que se pierde en el horizonte. 
12. Observa una vez más el entorno en el que te encuentras. ¿Cómo cambió éste a partir de la visita de tu ángel? 
Obsérvate a ti mismo… ¿Cómo te sientes en este momento? 
¿Qué sensaciones tienes, qué pensamientos te acompañan? 
13. Poco a poco regresa a tu cuerpo, al lugar donde te encuentras físicamente, hazte consciente de tu respiración, de tu cuerpo, empieza a mover lentamente tus manos, tus pies, respira profundamente y cuando estés listo, abre los ojos.



Jerarquías angelicales. 
En el siglo VI Dionisio, el Areopagita, escribió cuatro tratados de corte espiritual, entre los cuales se encuentra la Jerarquía celestial. Dicho documento muestra los diferentes tipos de ángeles existentes y la forma en que se organizan y distribuyen las tareas celestiales. Según Dionisio, los ángeles se dividen en tres grandes tríadas, siendo la primera la que está más cerca de Dios y la última la más cercana a la humanidad. Cada una de estas tríadas, a su vez, se subdivide en tres categorías:
En términos generales, los ángeles tienen la función de irradiar la luz de Dios hacia afuera, acercándola a la humanidad. 
Las funciones de cada orden angelical son las siguientes: Primera tríada Serafines.
Se dice que son la vibración primaria del amor. 
Ellos toman los pensamientos de Dios y los retransmiten para que puedan ser modulados y concretizados. 
Nos ayudan a estar en un contacto más íntimo con Dios y a tener un mayor crecimiento espiritual. Nos inundan de amor divino. Querubines: 
Relacionados con el conocimiento y la sabiduría. 
Se dice que son ángeles de segunda generación, que antes fueron dragones y que Dios les concedió como compensación que se convirtieran en hermosos ángeles con cara de niños. 
Se les convoca para obtener un mayor entendimiento espiritual y entrar en contacto con nuestra sabiduría interior. 
Tronos: 
Son los ángeles que condensan las ideas de Dios, es decir, materializan los pensamientos divinos. 
Se les convoca para obtener paciencia, perseverancia, fuerza interna, poder de convicción. 
También ayudan a hablar correctamente. 
Segunda tríada 
Dominaciones: 
Regulan las actividades de los ángeles, integran el mundo material y espiritual. Funcionan como canales de misericordia. Se dice que son los ángeles más hermosos y que si llegáramos a verlos quedaríamos profundamente enamorados de ellos. 
Virtudes: 
Operan los milagros de Dios. Inyectan una gran cantidad de energía divina para ayudar y proteger a los que lo necesitan, les infunden fuerza y coraje. Se dice que las virtudes son los ángeles de los héroes. 
Potestades:
Tienen aspecto de caballeros de la Edad Media. 
Luchan contra el mal. Trabajan con las profundidades del alma, integran las áreas oscuras, ayudan a mantener el balance y a encontrar la paz interior. 
Tercera tríada 
Principados: 
Son los ángeles guardianes de todos los grandes grupos, como ciudades, naciones, religiones, etcétera. Trabajan directamente con el karma de cada nación, ayudando a través de las acciones de los ciudadanos a sanarlo, apresurando la evolución de cada grupo. 
Arcángeles:
Son seres superlumínicos que se ocupan de las zonas más amplias del quehacer humano. 
Se les considera los intermediarios más importantes entre Dios y el hombre. 
Todos los arcángeles tienen el rango de príncipes, todos llevan corona. 
Ángeles: 
Es la última orden de la jerarquía celestial y la más cercana al hombre. Ellos son la clase trabajadora, los vigías, los ángeles guardianes de los humanos y de los animales. 
Están cercanos a nosotros y dispuestos a ayudarnos en todas y cada una de nuestras actividades. 
Entre más estudio y me acerco a los ángeles y los arcángeles, más dudas me surgen sobre esta forma de organización y la jerarquía angelical expresada por Dionisio. 
Por ejemplo, encuentro que el Arcángel Chamuel, también llamado Camael, acompañó a Jesús en el Huerto de Getsemaní; en algunos textos simplemente aparece su nombre, mientras que en otros aseguran que fue una Potestad; que el Arcángel Miguel está mencionado en la Biblia y en algunos textos como “el que está a la derecha de Dios Padre y el ángel más cercano al trono de Dios”; mientras que son los serafines los que según Dionisio están más próximos, y los arcángeles son el penúltimo nivel en la jerarquía. 
En meditación, he preguntado al Arcángel Miguel sobre este tema, a lo que me ha contestado que debo de entender que TODOS SON UNO y que la forma en que los ángeles se organizan para estar al servicio de la humanidad es tan sencilla que nosotros, los humanos, difícilmente la entenderíamos. 
 ¿Quiénes son los arcángeles? 
Los arcángeles son seres grandes, poderos, fuertes, pero también cariñosos, con un gran sentido del humor. Ayudan a quien se los solicite, no tienen restricciones de tiempo ni de espacio, lo que les permite estar con muchas personas en un mismo momento. Cualquier persona que llame a un arcángel obtiene una respuesta. 
Los arcángeles están aquí y ahora entre nosotros para ayudarnos al despertar de la conciencia. Algunas de sus funciones son: protegernos, guiarnos, curarnos, sanarnos, confortarnos, ayudarnos en nuestras relaciones, recordarnos nuestra misión, hacernos saber que somos profundamente amados, ayudarnos a rencontrar el camino hacia Dios y a lograr la plenitud. Dependiendo de la religión, se reconocen 4, 7 o 15 arcángeles; aunque ellos mismos han expresado, a través de canalizaciones, que son muchos más los que nos acompañan. 
Cada arcángel tiene funciones definidas para ayudarnos en diversas facetas de nuestra vida. 
A continuación se enlistan los 15 arcángeles, reconocidos por las tres religiones principales y sus funciones más importantes: Arcángel Ariel. 
Su nombre significa “Leona de Dios”. Él nos ayuda en todo lo relacionado con el ecosistema y la ecología, sana animales, plantas y medio ambiente. También nos ayuda a generar y recibir abundancia y prosperidad. 
Su energía es de color rosa pálido, por lo que se le relaciona con la frecuencia del amor. 
Arcángel Azrael. 
Su nombre significa “A quien Dios ayuda”. 
Sana penas profundas, reconforta el alma de aquellos que se encuentran en el lecho de muerte. 
Ayuda a las almas a encontrar la luz, una vez abandonado el cuerpo físico. Nos ayuda en los procesos de duelo y a sanar heridas de la infancia. 
Su energía es de color blanco acremado, se siente como un abrazo cálido y da la impresión de ser una energía muy vieja y sabia. 
Arcángel Chamuel. 
Su nombre significa “El que ve a Dios”. Sana ansiedades y da paz. Nos abre el corazón, llenándolo de luz. Nos asiste en atraer nuevas personas a nuestra vida: una nueva pareja, amigos, clientes. Asiste en la construcción y el fortalecimiento de las relaciones, ayudándonos a establecerlas a partir de bases firmes. Su energía se percibe color verde agua o rosa, es muy suave y tierna. 
Arcángel Gabriel. 
Su nombre significa “Mensajero de Dios”. Es el arcángel mensajero, el encargado de traer buenas nuevas a nuestra vida; nos asiste en vislumbrar el futuro y en todo lo relacionado con cierre de ciclos y nuevos comienzos. Abre los caminos para que sean más sencillos de recorrer y nos acompaña en nuestro caminar por la vida. Asiste en temas de concepción, embarazo y nacimiento. Ayuda cuando existen problemas de fertilidad (a veces abre los caminos hacia la adopción). De igual manera, nos asiste en la creación de nuevos proyectos y en el inicio de nuevas empresas. Es el arcángel de la comunicación, por lo que asiste a todo aquel que tenga que dar un mensaje; ya sea hablado, escrito, cantado o a través de las artes. Facilita nuestra comunicación diaria, enseñándonos a ser puntuales y asertivos. 
Su energía va de naranja a cobre, es una energía fuerte y a la vez maternal. 
Arcángel Haniel. 
Su nombre significa “Gloria de Dios”. Trabaja directamente con nuestro lado femenino, nos enseña a ser más amables, a recibir y a hacer cosas que nutran nuestra vida y entorno. 
Su función principal es traer la Gracia de Dios a nuestras vidas. Ayuda a entender y respetar los ciclos de la vida. Nos invita a vivir nuestra sexualidad de una manera abierta y sana, ayuda a sanar situaciones relacionadas con la sexualidad. 
Su energía es color blanco azulado, casi transparente, su presencia es un tanto mística. 
Arcángel Jeremiel. 
Su nombre significa “Piedad de Dios”. Su principal función consiste en ayudarnos a sentir, observar, procesar y expresar los sentimientos. Nos enseña que detrás de cada sentimiento hay implícita una necesidad, y que vivir los sentimientos de forma positiva siempre nos lleva a un crecimiento como personas. 
Nos asiste en hacer revisiones de vida profundas, que nos permitan tomar decisiones acertadas. Apoya en la interpretación de los sueños. 
Su energía es de color violeta, y cuando está presente se siente como la presencia de un viejo amigo. 
Arcángel Jofiel. 
Su nombre significa “Belleza de Dios”. Nos ayuda a sanar el caos y a salirnos de la negatividad. Nos invita a ver lo positivo en nuestras vidas, a encontrar las bendiciones escondidas en las situaciones por las que atravesamos y nos enseña a elevar nuestro sistema energético a través del agradecimiento. 
Apoya a los artistas con sus proyectos y nos asiste en todo lo relacionado con la decoración de interiores y armonización energética de los espacios (feng shui). 
Su energía es como un torbellino de color fucsia. 
Arcángel Metatrón. 
Su nombre significa “El que ocupa el trono vecino a Dios”. 
Antes de ser arcángel fue el profeta Enoc y ascendió de humano a arcángel por todo el aprendizaje obtenido en su vida. 
De uno a uno, nos asiste a todos los que estamos en el camino espiritual y acelera el despertar de la conciencia de la humanidad. 
Nos ayuda a obtener un mayor entendimiento y a establecer las prioridades en nuestra vida. Asiste a los niños espirituales: trabajadores de la luz, índigo, cristales y arcoíris; los acompaña a lo largo de su vida, ayudándolos a cumplir su misión, trabajando con ellos y con los adultos que los rodean. Asiste a los niños en los procesos de estudio y aprendizaje. 
Su energía es rosa y verde y su presencia es muy fuerte, muy masculina y en ocasiones hasta “escandalosa”. Tiene un gran sentido del humor. 
Arcángel Miguel. 
Su nombre significa “El que es como Dios”. Es llamado también “El príncipe de los arcángeles”. Su principal función es ayudarnos a salir del miedo, para vivir en el amor. 
Nos protege, nos inunda de fortaleza y nos asiste en darle dirección, energía y sentido a nuestra vida. 
También ayuda en temas relacionados con la justicia. Eleva y limpia nuestro sistema energético. Proporciona coraje, dirección, energía, vitalidad, protección, motivación, valía y alta autoestima. Asiste en todos los aspectos que involucran la misión en la vida. Ayuda a las almas a trascender y nos protege de entidades de más baja vibración. Auxilia en procesos de sanación del alma. 
Su presencia es contundente y fuerte, muy masculina. 
Su energía va del azul eléctrico al morado. 
Arcángel Raguel. 
Su nombre significa “Amigo de Dios”. Se enfoca principalmente a sanar todo tipo de relaciones, ayudándonos en resolución de conflictos, cooperación y armonía en parejas, grupos y familias. Siempre nos permite ver los diferentes puntos de vista de una situación y de esta manera lograr un mayor entendimiento. 
Su energía es color azul claro, se siente como la presencia de un consejero, terapeuta, abogado, etcétera. 
Arcángel Rafael. 
Su nombre significa “Dios Sana” o “El que sana”. Es el arcángel médico, nos ayuda a la curación de enfermedades mediante la sanación de su origen emocional. Nos abre los caminos hacia los médicos y los tratamientos exitosos. Ayuda al enfermo y a los familiares a lidiar de una mejor manera con la enfermedad. Asiste a los sanadores y médicos en el aprendizaje y el ejercicio de su práctica. Nos recuerda que cuidemos nuestro cuerpo como el templo de Dios. Ayuda a sanar adicciones. También acompaña a viajeros, brindándoles protección y augurando un feliz retorno. Su energía es de color verde esmeralda. 
Es serio y su presencia siempre está acompañada de una gran dosis de confianza. 
Arcángel Raziel. 
Su nombre significa “Secreto de Dios”. Es el arcángel sabio, se dice que él guarda todos y cada uno de los secretos del universo. Nos ayuda a abrir el tercer ojo, a ser más intuitivos y a tener un mayor entendimiento espiritual. Nos permite entrar en contacto con nuestra sabiduría interior y el inconsciente colectivo. 
Se siente como la presencia de un viejo sabio, su energía es de los colores del arcoíris y en ocasiones se ve transparente. 
Arcángel Sandalfón. 
Antes de ser arcángel fue “el profeta Elías”. Trae alegría a nuestra vida. Nos recuerda la importancia de contactar con el goce y el disfrute. Entrega mensajes a través de la música; inspirando a los músicos a componer, o poniendo en nuestra mente canciones que traen implícito un mensaje sobre alguna situación en particular. Nos invita a tener una parte lúdica en la vida. Es un arcángel muy juguetón y bromista, su energía es de color azul turquesa. 
Arcángel Uriel. 
Su nombre significa “Luz de Dios”. Trabaja directamente con nuestra autoestima, nos recuerda que somos perfectos en lo que nosotros llamamos imperfección. Elimina las culpas de nuestro sistema y nos ayuda a sentirnos merecedores. Nos asiste en procesos de perdón, tanto a otras personas, como a nosotros mismos. Está relacionado con la ayuda durante y después de los desastres naturales. 
Su energía es fuerte y grande; da la impresión de ser un “gran respaldo”, su energía va del amarillo al dorado. 
Arcángel Zadkiel. 
Su nombre significa “Rectitud de Dios”. Nos enseña a ver a los otros con ojos de compasión, a ser misericordiosos, también a otorgar el perdón a otros y a nosotros mismos. Nos ayuda a eliminar los pensamientos compulsivos y a eliminar ideas, introyectos y decretos que no nos permiten avanzar, que bloquean nuestro caminar. 
Nos ayuda a tener buena memoria, a acordarnos de información importante y a encontrar objetos perdidos. Se siente muy serio y formal, su energía es de color azul marino.

EJERCICIO: 
Permite que los arcángeles te sanen Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud, realiza un momento de introspección y trae a tu mente un asunto en particular que quieras trabajar con los arcángeles en sanación, visualiza la situación desde varios ángulos, si quieres, escribe en un papel el asunto que deseas sanar; adopta una posición que te resulte cómoda y cierra los ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más lento y de manera más consciente. 
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en el peso de tu cuerpo. Empieza por sentir cuán pesada es tu cabeza y la presión que ejerce sobre tu cuello, el peso de tus hombros, de tus brazos, hazte consciente de tu posición, en dónde recae el peso de cada una de las partes de tu cuerpo; sobre qué está haciendo presión. Con tu mente, haz un recorrido por todas las partes del cuerpo, si te es más fácil, imagina que tu cuerpo se va pintando de algún color. 
3. Sigue respirando despacio, profundamente y visualiza cómo empiezan a crecer raíces de tus pies… ¿Cómo son estas raíces, son frágiles o fuertes, de qué color son, son delgadas o anchas? Al ritmo de tu respiración observa cómo crecen, atravesando el piso, la tierra… Sigue respirando y sigue viendo el crecimiento de tus raíces hasta llegar al centro de la tierra. 
4. Nota cómo con cada respiración, jalas energía desde el centro de la tierra y la llevas hasta tus pies; con cada inhalación permites que esta energía suba por tus piernas, tu cadera, tus glúteos, tu espalda, tu torso, tu cuello, tu cabeza. 
Todo tu cuerpo está conectado con la tierra, estás arraigado, eres uno con la tierra. 
5. Centra tu atención en tu corazón, haz una respiración profunda y al exhalar pon tu corazón en este momento, en este espacio, en este encuentro que estás teniendo con los arcángeles. 6. Sube la atención a tu coronilla, justo al centro de tu cabeza y desde ahí observa cómo te conectas con el cielo. En este momento pide a la Divinidad que te permita sanar ese aspecto particular de tu vida. 
7. Conviértete ahora en observador, mira atentamente lo que sucede en tu mente: ¿qué imágenes surgen, qué significan para ti, qué tienen que ver con lo que quieres sanar, qué más estás viendo dentro de tu cabeza, hay colores, formas, y cómo relacionas estos colores con la sanación? 
8. Enfócate en tus sensaciones: ¿qué estás sintiendo, hay algún cambio en tus sentimientos o sensaciones, estas sensaciones se centran en algún punto de tu cuerpo, sientes energía a tu alrededor, cómo es esta energía, qué sientes ante su presencia? 
9. Escucha a los ángeles y arcángeles, pídeles que te den un mensaje y abre tu mente, tu corazón y tus oídos para recibirlo. 
10. Toma conciencia de todos aquellos pensamientos que pasan por tu mente en este momento.
11. Sabrás que la sanación ha terminado, simplemente porque dejarán de suceder cosas. 
12. Agradece a tus ángeles y arcángeles su amorosa presencia y la energía sanadora que te otorgaron. 
13. Poco a poco regresa a tu cuerpo, al lugar donde te encuentras físicamente, hazte consciente de tu respiración, de tu cuerpo, empieza a mover lentamente tus manos, tus pies, respira profundamente, y cuando estés listo, abre los ojos. 
14. Tómate un momento de introspección para asimilar e integrar lo ocurrido.
Angélica Bovino.
Continua.....

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