miércoles, 1 de junio de 2016

Libro Escucha a tus Ángeles con el corazón (Capitulo 1)


PARTE I ESCUCHA A TUS ÁNGELES
CAPÍTULO I ¿QUIÉNES SON LOS ÁNGELES?
La palabra ángel significa mensajero. 
Los ángeles son mensajeros de Dios y han estado desde el inicio de los tiempos para recordarnos que Dios nos ama incondicionalmente, para ayudarnos a voltear los ojos hacia Él y retornar a nuestros orígenes, los del alma. 
El mensaje que nos traen los ángeles es un mensaje de amor, y a veces pareciera que ellos son el mensaje, porque ellos vibran en la frecuencia del amor incondicional y vuelcan este sentimiento sobre nosotros; vienen a recordarnos que nosotros también podemos y debemos vivir en esta frecuencia. 
Ellos vienen a ayudarnos a recobrar nuestra paz, nuestra inocencia, nuestro niño interior; a traer luz a nuestra existencia, a iluminar los rincones que están oscuros en nuestro corazón, y sanar lo que está mal en nuestras vidas. 
Nuestros mensajeros celestiales tienen muchas funciones: amarnos, confortarnos, acompañarnos, protegernos, guiarnos, etcétera. Sin embargo, una de sus funciones más importantes es la de recordarnos a qué vinimos a este mundo/tiempo/espacio. Cuando decidimos regresar a la tierra y volver a encarnar, lo hicimos con dos objetivos básicos: el primero tiene que ver con lo que hemos venido a aprender; el segundo con lo que hemos venido a enseñar o a compartir con otros en este plano de existencia. 
En la mayoría de las ocasiones, estas dos premisas van unidas entre sí; de tal manera, que ahí donde está el dolor, está el aprendizaje y también la misión de vida. 
Entonces, los ángeles nos ayudan a capitalizar nuestros aprendizajes, a hacerlos conscientes y a recordar nuestra misión de vida, abriéndonos los caminos para llevarla a cabo. 
Nos guían para que nuestra alma siga creciendo y evolucionando, para que sigamos perfeccionándonos. 
Los ángeles vienen a recordarnos que Dios existe, que está en todos lados, en cada partícula del universo y en cada ser humano; no buscan ser adorados, buscan interactuar con nosotros para enseñarnos a adorar a Dios con todo nuestro ser. 
En una visualización tuve la imagen de Dios como la fuente, como un gran fuego en el centro del cual se desprendían partículas idénticas a Él, pero más pequeñas, cuya función era venir hacia nosotros y ayudarnos a descubrir que en nuestro interior yace también una partícula semejante. 
Entonces fue cuando entendí que la misión principal de los ángeles es hacer que nosotros comprendamos que somos parte de esa fuente que es Dios y ayudarnos a redescubrir nuestra propia naturaleza divina. 
¿Cómo son los ángeles? 
Los ángeles no tienen una forma definida. 
Se cree que la forma humana que les damos es sólo una proyección que nos permite identificarlos. Son seres de luz, esto quiere decir que no tienen un cuerpo físico, son básicamente energía. 
Pueden presentarse ante nosotros como luces multicolores, una luz blanca muy tenue, chispas de luz, sombras, figuras etéreas, etcétera. En algunas ocasiones, cuando la situación así lo amerita, pueden materializarse tomando formas diferentes. Personalmente veo a los ángeles como figuras translúcidas, no siempre definidas. No existe una forma precisa de ver a un ángel, pues ellos se presentarán de la forma más aceptable para cada ser humano. 
Esto es, nunca se nos manifestarán de una manera que nos genere miedo o desconcierto; nos irán encaminando poco a poco, permitiéndonos ver sólo aquello que necesitemos ver, para saber que ellos están presentes: una luz, una sombra, un ala, posiblemente una pluma, etcétera. 
A los ángeles no se les ve, se les siente; una vez que nos abrimos a recibir la energía amorosa de un ángel, podremos tener la certeza de que ese ángel siempre estará cercano a nosotros.
¿Cómo interactúan con nosotros? 
Los ángeles únicamente pueden interactuar con nosotros en dos situaciones: cuando solicitamos expresamente su presencia o ayuda, y cuando estamos en situaciones de grave peligro. 
Cuando nos abrimos a recibir a los ángeles en nuestra vida, debemos hacerlo con el corazón, con el alma, no con nuestro cuerpo físico o con la mente; ya que ellos interactúan con nuestro espíritu, con nuestro ser superior. 
Al ser los ángeles seres de luz, interactúan directamente con nuestro ser energético, es decir, con nuestra propia energía; es por eso que, la mayoría de las veces, cuando percibimos la energía de un ángel, solemos sentirnos en paz, radiantes y felices. La presencia de los ángeles es muy sutil, por lo que es necesario callar a la mente y escuchar al corazón para poderlos sentir.
Los mensajes de los ángeles no se deben entender, sino escuchar; no se deben racionalizar, sino sólo sentir. No se deben juzgar, sino agradecer.
EJERCICIO:
Un primer encuentro con tu ángel.
Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud, adopta una posición que te resulte cómoda y cierra tus ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más lento y de manera más consciente. 
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en el peso de tu cuerpo. Empieza por sentir cuán pesada es tu cabeza y la presión que ejerce sobre tu cuello, el peso de tus hombros, de tus brazos, hazte consciente de tu posición, en dónde recae el peso de cada una de las partes de tu cuerpo, sobre qué está ejerciendo presión. 
Con tu mente, haz un recorrido por todas las partes de tu cuerpo, si te es más fácil, imagina que se va pintando de algún color. 
3. Sigue respirando despacio, profundamente, y visualiza cómo empiezan a crecer raíces de tus pies… ¿Cómo son estas raíces, son frágiles o fuertes, de qué color son, son delgadas o anchas? Al ritmo de tu respiración obsérvalas crecer, atravesando el piso, la tierra… Sigue respirando y sigue viendo el crecimiento de tus raíces hasta llegar al centro de la tierra. 
4. Nota cómo, con cada respiración, jalas energía desde el centro de la tierra y la llevas hasta tus pies, cómo cada inhalación permite que esta energía suba por tus piernas, tu cadera, tus glúteos, tu espalda, tu torso, tu cuello, tu cabeza. 
Todo tu cuerpo está conectado con la tierra, estás arraigado, eres uno con la tierra. 
5. Con tu mente viaja a un lugar hermoso, el que tú elijas; observa con detenimiento el suelo que estás pisando; visualiza el entorno, qué elementos lo conforman. Y voltea tu mirada hacia arriba para que puedas ver el cielo. 
6. Observa en el horizonte una esfera de luz que viene hacia a ti, conforme se va acercando va cambiando de forma y se va convirtiendo en un ángel; obsérvalo mientras llega, permítele que se detenga frente a ti… 
¿Cómo es, cuáles son sus características físicas, cómo está vestido, cómo es su rostro, puedes ver su cabello o sus alas, qué más te muestra tu ángel? 
7. Coloca las palmas de tus manos hacia arriba y siente la energía de tu ángel, verifica cuáles son tus sensaciones internas al estar en su presencia. Pide a tu ángel que te abrace con sus alas y permítete sentir su contención. 
8. Escucha a tu ángel, pídele que te dé un mensaje y abre tu mente, tu corazón y tus oídos para recibirlo. 
9. Toma conciencia de todos aquellos pensamientos que pasan por tu mente mientras estás en contacto con tu ángel. 
10. Si algo tienes que decir o pedir a tu ángel, hazlo en este momento. 
11. Agradece a tu ángel su amorosa presencia. Llegó la hora de despedirte y permitir que tu ángel se retire, observa cómo se empieza a alejar, convirtiéndose nuevamente en una esfera de luz que se pierde en el horizonte. 
12. Observa una vez más el entorno en el que te encuentras. ¿Cómo cambió éste a partir de la visita de tu ángel? 
Obsérvate a ti mismo… ¿Cómo te sientes en este momento? 
¿Qué sensaciones tienes, qué pensamientos te acompañan? 
13. Poco a poco regresa a tu cuerpo, al lugar donde te encuentras físicamente, hazte consciente de tu respiración, de tu cuerpo, empieza a mover lentamente tus manos, tus pies, respira profundamente y cuando estés listo, abre los ojos.



Jerarquías angelicales. 
En el siglo VI Dionisio, el Areopagita, escribió cuatro tratados de corte espiritual, entre los cuales se encuentra la Jerarquía celestial. Dicho documento muestra los diferentes tipos de ángeles existentes y la forma en que se organizan y distribuyen las tareas celestiales. Según Dionisio, los ángeles se dividen en tres grandes tríadas, siendo la primera la que está más cerca de Dios y la última la más cercana a la humanidad. Cada una de estas tríadas, a su vez, se subdivide en tres categorías:
En términos generales, los ángeles tienen la función de irradiar la luz de Dios hacia afuera, acercándola a la humanidad. 
Las funciones de cada orden angelical son las siguientes: Primera tríada Serafines.
Se dice que son la vibración primaria del amor. 
Ellos toman los pensamientos de Dios y los retransmiten para que puedan ser modulados y concretizados. 
Nos ayudan a estar en un contacto más íntimo con Dios y a tener un mayor crecimiento espiritual. Nos inundan de amor divino. Querubines: 
Relacionados con el conocimiento y la sabiduría. 
Se dice que son ángeles de segunda generación, que antes fueron dragones y que Dios les concedió como compensación que se convirtieran en hermosos ángeles con cara de niños. 
Se les convoca para obtener un mayor entendimiento espiritual y entrar en contacto con nuestra sabiduría interior. 
Tronos: 
Son los ángeles que condensan las ideas de Dios, es decir, materializan los pensamientos divinos. 
Se les convoca para obtener paciencia, perseverancia, fuerza interna, poder de convicción. 
También ayudan a hablar correctamente. 
Segunda tríada 
Dominaciones: 
Regulan las actividades de los ángeles, integran el mundo material y espiritual. Funcionan como canales de misericordia. Se dice que son los ángeles más hermosos y que si llegáramos a verlos quedaríamos profundamente enamorados de ellos. 
Virtudes: 
Operan los milagros de Dios. Inyectan una gran cantidad de energía divina para ayudar y proteger a los que lo necesitan, les infunden fuerza y coraje. Se dice que las virtudes son los ángeles de los héroes. 
Potestades:
Tienen aspecto de caballeros de la Edad Media. 
Luchan contra el mal. Trabajan con las profundidades del alma, integran las áreas oscuras, ayudan a mantener el balance y a encontrar la paz interior. 
Tercera tríada 
Principados: 
Son los ángeles guardianes de todos los grandes grupos, como ciudades, naciones, religiones, etcétera. Trabajan directamente con el karma de cada nación, ayudando a través de las acciones de los ciudadanos a sanarlo, apresurando la evolución de cada grupo. 
Arcángeles:
Son seres superlumínicos que se ocupan de las zonas más amplias del quehacer humano. 
Se les considera los intermediarios más importantes entre Dios y el hombre. 
Todos los arcángeles tienen el rango de príncipes, todos llevan corona. 
Ángeles: 
Es la última orden de la jerarquía celestial y la más cercana al hombre. Ellos son la clase trabajadora, los vigías, los ángeles guardianes de los humanos y de los animales. 
Están cercanos a nosotros y dispuestos a ayudarnos en todas y cada una de nuestras actividades. 
Entre más estudio y me acerco a los ángeles y los arcángeles, más dudas me surgen sobre esta forma de organización y la jerarquía angelical expresada por Dionisio. 
Por ejemplo, encuentro que el Arcángel Chamuel, también llamado Camael, acompañó a Jesús en el Huerto de Getsemaní; en algunos textos simplemente aparece su nombre, mientras que en otros aseguran que fue una Potestad; que el Arcángel Miguel está mencionado en la Biblia y en algunos textos como “el que está a la derecha de Dios Padre y el ángel más cercano al trono de Dios”; mientras que son los serafines los que según Dionisio están más próximos, y los arcángeles son el penúltimo nivel en la jerarquía. 
En meditación, he preguntado al Arcángel Miguel sobre este tema, a lo que me ha contestado que debo de entender que TODOS SON UNO y que la forma en que los ángeles se organizan para estar al servicio de la humanidad es tan sencilla que nosotros, los humanos, difícilmente la entenderíamos. 
 ¿Quiénes son los arcángeles? 
Los arcángeles son seres grandes, poderos, fuertes, pero también cariñosos, con un gran sentido del humor. Ayudan a quien se los solicite, no tienen restricciones de tiempo ni de espacio, lo que les permite estar con muchas personas en un mismo momento. Cualquier persona que llame a un arcángel obtiene una respuesta. 
Los arcángeles están aquí y ahora entre nosotros para ayudarnos al despertar de la conciencia. Algunas de sus funciones son: protegernos, guiarnos, curarnos, sanarnos, confortarnos, ayudarnos en nuestras relaciones, recordarnos nuestra misión, hacernos saber que somos profundamente amados, ayudarnos a rencontrar el camino hacia Dios y a lograr la plenitud. Dependiendo de la religión, se reconocen 4, 7 o 15 arcángeles; aunque ellos mismos han expresado, a través de canalizaciones, que son muchos más los que nos acompañan. 
Cada arcángel tiene funciones definidas para ayudarnos en diversas facetas de nuestra vida. 
A continuación se enlistan los 15 arcángeles, reconocidos por las tres religiones principales y sus funciones más importantes: Arcángel Ariel. 
Su nombre significa “Leona de Dios”. Él nos ayuda en todo lo relacionado con el ecosistema y la ecología, sana animales, plantas y medio ambiente. También nos ayuda a generar y recibir abundancia y prosperidad. 
Su energía es de color rosa pálido, por lo que se le relaciona con la frecuencia del amor. 
Arcángel Azrael. 
Su nombre significa “A quien Dios ayuda”. 
Sana penas profundas, reconforta el alma de aquellos que se encuentran en el lecho de muerte. 
Ayuda a las almas a encontrar la luz, una vez abandonado el cuerpo físico. Nos ayuda en los procesos de duelo y a sanar heridas de la infancia. 
Su energía es de color blanco acremado, se siente como un abrazo cálido y da la impresión de ser una energía muy vieja y sabia. 
Arcángel Chamuel. 
Su nombre significa “El que ve a Dios”. Sana ansiedades y da paz. Nos abre el corazón, llenándolo de luz. Nos asiste en atraer nuevas personas a nuestra vida: una nueva pareja, amigos, clientes. Asiste en la construcción y el fortalecimiento de las relaciones, ayudándonos a establecerlas a partir de bases firmes. Su energía se percibe color verde agua o rosa, es muy suave y tierna. 
Arcángel Gabriel. 
Su nombre significa “Mensajero de Dios”. Es el arcángel mensajero, el encargado de traer buenas nuevas a nuestra vida; nos asiste en vislumbrar el futuro y en todo lo relacionado con cierre de ciclos y nuevos comienzos. Abre los caminos para que sean más sencillos de recorrer y nos acompaña en nuestro caminar por la vida. Asiste en temas de concepción, embarazo y nacimiento. Ayuda cuando existen problemas de fertilidad (a veces abre los caminos hacia la adopción). De igual manera, nos asiste en la creación de nuevos proyectos y en el inicio de nuevas empresas. Es el arcángel de la comunicación, por lo que asiste a todo aquel que tenga que dar un mensaje; ya sea hablado, escrito, cantado o a través de las artes. Facilita nuestra comunicación diaria, enseñándonos a ser puntuales y asertivos. 
Su energía va de naranja a cobre, es una energía fuerte y a la vez maternal. 
Arcángel Haniel. 
Su nombre significa “Gloria de Dios”. Trabaja directamente con nuestro lado femenino, nos enseña a ser más amables, a recibir y a hacer cosas que nutran nuestra vida y entorno. 
Su función principal es traer la Gracia de Dios a nuestras vidas. Ayuda a entender y respetar los ciclos de la vida. Nos invita a vivir nuestra sexualidad de una manera abierta y sana, ayuda a sanar situaciones relacionadas con la sexualidad. 
Su energía es color blanco azulado, casi transparente, su presencia es un tanto mística. 
Arcángel Jeremiel. 
Su nombre significa “Piedad de Dios”. Su principal función consiste en ayudarnos a sentir, observar, procesar y expresar los sentimientos. Nos enseña que detrás de cada sentimiento hay implícita una necesidad, y que vivir los sentimientos de forma positiva siempre nos lleva a un crecimiento como personas. 
Nos asiste en hacer revisiones de vida profundas, que nos permitan tomar decisiones acertadas. Apoya en la interpretación de los sueños. 
Su energía es de color violeta, y cuando está presente se siente como la presencia de un viejo amigo. 
Arcángel Jofiel. 
Su nombre significa “Belleza de Dios”. Nos ayuda a sanar el caos y a salirnos de la negatividad. Nos invita a ver lo positivo en nuestras vidas, a encontrar las bendiciones escondidas en las situaciones por las que atravesamos y nos enseña a elevar nuestro sistema energético a través del agradecimiento. 
Apoya a los artistas con sus proyectos y nos asiste en todo lo relacionado con la decoración de interiores y armonización energética de los espacios (feng shui). 
Su energía es como un torbellino de color fucsia. 
Arcángel Metatrón. 
Su nombre significa “El que ocupa el trono vecino a Dios”. 
Antes de ser arcángel fue el profeta Enoc y ascendió de humano a arcángel por todo el aprendizaje obtenido en su vida. 
De uno a uno, nos asiste a todos los que estamos en el camino espiritual y acelera el despertar de la conciencia de la humanidad. 
Nos ayuda a obtener un mayor entendimiento y a establecer las prioridades en nuestra vida. Asiste a los niños espirituales: trabajadores de la luz, índigo, cristales y arcoíris; los acompaña a lo largo de su vida, ayudándolos a cumplir su misión, trabajando con ellos y con los adultos que los rodean. Asiste a los niños en los procesos de estudio y aprendizaje. 
Su energía es rosa y verde y su presencia es muy fuerte, muy masculina y en ocasiones hasta “escandalosa”. Tiene un gran sentido del humor. 
Arcángel Miguel. 
Su nombre significa “El que es como Dios”. Es llamado también “El príncipe de los arcángeles”. Su principal función es ayudarnos a salir del miedo, para vivir en el amor. 
Nos protege, nos inunda de fortaleza y nos asiste en darle dirección, energía y sentido a nuestra vida. 
También ayuda en temas relacionados con la justicia. Eleva y limpia nuestro sistema energético. Proporciona coraje, dirección, energía, vitalidad, protección, motivación, valía y alta autoestima. Asiste en todos los aspectos que involucran la misión en la vida. Ayuda a las almas a trascender y nos protege de entidades de más baja vibración. Auxilia en procesos de sanación del alma. 
Su presencia es contundente y fuerte, muy masculina. 
Su energía va del azul eléctrico al morado. 
Arcángel Raguel. 
Su nombre significa “Amigo de Dios”. Se enfoca principalmente a sanar todo tipo de relaciones, ayudándonos en resolución de conflictos, cooperación y armonía en parejas, grupos y familias. Siempre nos permite ver los diferentes puntos de vista de una situación y de esta manera lograr un mayor entendimiento. 
Su energía es color azul claro, se siente como la presencia de un consejero, terapeuta, abogado, etcétera. 
Arcángel Rafael. 
Su nombre significa “Dios Sana” o “El que sana”. Es el arcángel médico, nos ayuda a la curación de enfermedades mediante la sanación de su origen emocional. Nos abre los caminos hacia los médicos y los tratamientos exitosos. Ayuda al enfermo y a los familiares a lidiar de una mejor manera con la enfermedad. Asiste a los sanadores y médicos en el aprendizaje y el ejercicio de su práctica. Nos recuerda que cuidemos nuestro cuerpo como el templo de Dios. Ayuda a sanar adicciones. También acompaña a viajeros, brindándoles protección y augurando un feliz retorno. Su energía es de color verde esmeralda. 
Es serio y su presencia siempre está acompañada de una gran dosis de confianza. 
Arcángel Raziel. 
Su nombre significa “Secreto de Dios”. Es el arcángel sabio, se dice que él guarda todos y cada uno de los secretos del universo. Nos ayuda a abrir el tercer ojo, a ser más intuitivos y a tener un mayor entendimiento espiritual. Nos permite entrar en contacto con nuestra sabiduría interior y el inconsciente colectivo. 
Se siente como la presencia de un viejo sabio, su energía es de los colores del arcoíris y en ocasiones se ve transparente. 
Arcángel Sandalfón. 
Antes de ser arcángel fue “el profeta Elías”. Trae alegría a nuestra vida. Nos recuerda la importancia de contactar con el goce y el disfrute. Entrega mensajes a través de la música; inspirando a los músicos a componer, o poniendo en nuestra mente canciones que traen implícito un mensaje sobre alguna situación en particular. Nos invita a tener una parte lúdica en la vida. Es un arcángel muy juguetón y bromista, su energía es de color azul turquesa. 
Arcángel Uriel. 
Su nombre significa “Luz de Dios”. Trabaja directamente con nuestra autoestima, nos recuerda que somos perfectos en lo que nosotros llamamos imperfección. Elimina las culpas de nuestro sistema y nos ayuda a sentirnos merecedores. Nos asiste en procesos de perdón, tanto a otras personas, como a nosotros mismos. Está relacionado con la ayuda durante y después de los desastres naturales. 
Su energía es fuerte y grande; da la impresión de ser un “gran respaldo”, su energía va del amarillo al dorado. 
Arcángel Zadkiel. 
Su nombre significa “Rectitud de Dios”. Nos enseña a ver a los otros con ojos de compasión, a ser misericordiosos, también a otorgar el perdón a otros y a nosotros mismos. Nos ayuda a eliminar los pensamientos compulsivos y a eliminar ideas, introyectos y decretos que no nos permiten avanzar, que bloquean nuestro caminar. 
Nos ayuda a tener buena memoria, a acordarnos de información importante y a encontrar objetos perdidos. Se siente muy serio y formal, su energía es de color azul marino.

EJERCICIO: 
Permite que los arcángeles te sanen Busca un lugar en donde puedas estar en paz y en completa quietud, realiza un momento de introspección y trae a tu mente un asunto en particular que quieras trabajar con los arcángeles en sanación, visualiza la situación desde varios ángulos, si quieres, escribe en un papel el asunto que deseas sanar; adopta una posición que te resulte cómoda y cierra los ojos. 
1. Haz una respiración profunda y concéntrate en tu ritmo respiratorio, haciéndolo cada vez más lento y de manera más consciente. 
2. Vuelve a inhalar profundamente y esta vez centra la atención en el peso de tu cuerpo. Empieza por sentir cuán pesada es tu cabeza y la presión que ejerce sobre tu cuello, el peso de tus hombros, de tus brazos, hazte consciente de tu posición, en dónde recae el peso de cada una de las partes de tu cuerpo; sobre qué está haciendo presión. Con tu mente, haz un recorrido por todas las partes del cuerpo, si te es más fácil, imagina que tu cuerpo se va pintando de algún color. 
3. Sigue respirando despacio, profundamente y visualiza cómo empiezan a crecer raíces de tus pies… ¿Cómo son estas raíces, son frágiles o fuertes, de qué color son, son delgadas o anchas? Al ritmo de tu respiración observa cómo crecen, atravesando el piso, la tierra… Sigue respirando y sigue viendo el crecimiento de tus raíces hasta llegar al centro de la tierra. 
4. Nota cómo con cada respiración, jalas energía desde el centro de la tierra y la llevas hasta tus pies; con cada inhalación permites que esta energía suba por tus piernas, tu cadera, tus glúteos, tu espalda, tu torso, tu cuello, tu cabeza. 
Todo tu cuerpo está conectado con la tierra, estás arraigado, eres uno con la tierra. 
5. Centra tu atención en tu corazón, haz una respiración profunda y al exhalar pon tu corazón en este momento, en este espacio, en este encuentro que estás teniendo con los arcángeles. 6. Sube la atención a tu coronilla, justo al centro de tu cabeza y desde ahí observa cómo te conectas con el cielo. En este momento pide a la Divinidad que te permita sanar ese aspecto particular de tu vida. 
7. Conviértete ahora en observador, mira atentamente lo que sucede en tu mente: ¿qué imágenes surgen, qué significan para ti, qué tienen que ver con lo que quieres sanar, qué más estás viendo dentro de tu cabeza, hay colores, formas, y cómo relacionas estos colores con la sanación? 
8. Enfócate en tus sensaciones: ¿qué estás sintiendo, hay algún cambio en tus sentimientos o sensaciones, estas sensaciones se centran en algún punto de tu cuerpo, sientes energía a tu alrededor, cómo es esta energía, qué sientes ante su presencia? 
9. Escucha a los ángeles y arcángeles, pídeles que te den un mensaje y abre tu mente, tu corazón y tus oídos para recibirlo. 
10. Toma conciencia de todos aquellos pensamientos que pasan por tu mente en este momento.
11. Sabrás que la sanación ha terminado, simplemente porque dejarán de suceder cosas. 
12. Agradece a tus ángeles y arcángeles su amorosa presencia y la energía sanadora que te otorgaron. 
13. Poco a poco regresa a tu cuerpo, al lugar donde te encuentras físicamente, hazte consciente de tu respiración, de tu cuerpo, empieza a mover lentamente tus manos, tus pies, respira profundamente, y cuando estés listo, abre los ojos. 
14. Tómate un momento de introspección para asimilar e integrar lo ocurrido.
Angélica Bovino.
Continua.....

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