miércoles, 11 de marzo de 2015

EL PRINCIPE DEL REINO DE LA LUZ (FINAL)

EL PRINCIPE DEL REINO DE LA LUZ (FINAL)







Capitulo Tercero
Descenso a la Tierra: Segunda Caida
Después de mucho tiempo de caminar y preguntar por todas partes y a todas las personas que encontraban llegaron al fin a un lugar en donde había gente apesadumbrada, cosa muy extraña en el Reino de la Luz, por lo que preguntaron qué es lo que ocurría a una persona que parecía la menos afectada.
Esta les contó que acababan de asistir a una ceremonia de Oscurecimiento y al ver que tanto Oro como Buscador desconocían todo respecto a tal ceremonia se puso a explicarles lo que sabía en lo referente a ello.
-Debéis saber primero que, debajo de nuestro reino, se encuentra otro mundo totalmente distinto al nuestro, mucho más denso y pesado. Este mundo recibe varios nombres pero el más conocido por nosotros es Gea, aunque el nombre por el que es conocido por sus habitantes es el de Tierra....
Tanto Buscador como oro dejaron escapar una exclamación al unísono.
-¡La Tierra!
-Ah, pero ¿ya la conocíais?
Buscador contestó que no la conocía pero que era precisamente lo que andaba buscando desde hacía largo tiempo para poder ir allí. En realidad desconocía que tipo de lugar era la Tierra.
Oro, en cambio agregó algo que Buscador mismo no sabía.
-Yo si que conozco la Tierra, pero en realidad la conocía con otros nombres. Mi padre, el Gran Arquitecto debe bajar a menudo a ese otro mundo para dirigir a los constructores que trabajan allí y algunas veces le he acompañado. Yo la conocía con el nombre de Gea, la novia.
-Entonces sabrás que la Tierra es un lugar oscuro para nosotros, un lugar con falta de luz e incómodo para nosotros. El vivir en ella es realmente difícil pero también muy enriquecedor por la experiencia que lleva el tener que trabajar y vérselas con la materia de que está hecha ese mundo; como ya he dicho es mucho más densa que nuestro mundo y no es tan fácilmente moldeable como la nuestra. A pesar, pues, de las dificultades, vale la pena el descenso a la materia terrestre para adquirir el bagaje de experiencia y conocimiento de la vida en ella aporta al ser de luz que lo realiza. De todas maneras, existen dos formas de bajar a la Tierra, una de ellas es para aprender y coger conocimiento de la experiencia material y otra es para aportar el conocimiento que ya se tiene en este reino a los que viven en la Tierra. La segunda manera es la que decís que conocéis, es la manera utilizada por los ciudadanos del Reino que bajan a la Tierra a realizar un trabajo temporal de ayuda, como el Gran Arquitecto o que descienden con una misión concreta encomendada por el Rey, como es el caso de Servidor. Este último es quién mejor se conoce a la Tierra puesto que constantemente está en ella por su misión, se la conoce tanto que incluso se le ha llegado a poner el apodo del Señor de la Materia en la misma Tierra.
La primera manera es la que acabo de contemplar ahora mismo, es el descenso a la Tierra de un ciudadano del Reino de la Luz que quiere aprender de la vida en la Tierra y para ello no tiene más remedio que pasar un tiempo en ella adoptando los usos y costumbres que existen allí, aunque puedan resultar enojosos y molestos.
-Pero porqué hay tanta gente triste aquí, raramente en el Reino hemos visto tanta pesadumbre.
-Esto es porque a los que descienden a la Tierra les acecha un peligro y es el de que debido a la falta de luz que impera en ella terminen por oscurecerse y ensombrecer su propia luz. Si así ocurre, al Reino de la Luz, debiendo pasar muchísimo tiempo antes de que las propias experiencias duras de la Tierra les devuelvan la memoria. Lógicamente tanto los familiares como los amigos, conscientes de estas dificultades, suelen estar tristes y preocupados por quien desciende a la Tierra.
Buscador se dio cuenta de que era esa la manera que andaban buscando para bajar a la Tierra y a pesar del lógico miedo que le entró al oír todo lo que se contaba de la bajada a la Tierra, tomó la decisión de participar en una ceremonia de Oscurecimiento.
Antes de ello, tanto él como Oro se informaron todo lo que pudieron sobre lo que se sabía acerca del lugar llamado Tierra, sus peligros y sus ventajas.
Después de mucho deliberar y hablar entre ellos decidieron que era mejor que bajara uno solo, para evitar que el olvido de la misión que solía ocurrir a quien se Oscureciera les impidiera llevar a cabo la tarea que se habían propuesto.
Era evidente que quien tenía que bajar era Buscador, puesto que a él concernía principalmente su búsqueda. Y quien se quedaría sería Oro, esperando y vigilando su vuelta.
Gracias a su sabiduría, Oro sabía que había varias maneras de mantener contacto con quien quisiera por muy lejos que estuviera y la más fácil era en los sueños de la persona a la que quisiera explicar algo a distancia.
Así se lo explicó a Buscador y le prometió que siempre estaría en contacto con él de todas las maneras que supiera.
En primer lugar, en sus sueños él le hablaría y aconsejaría, sólo debería recordar los sueños y hacerles caso. En segundo lugar, intentaría hablarle directamente a su mente lo más a menudo que pudiera, sólo debería intentar escuchar atentamente sin hacer ruido él en su cabeza. Y en tercer lugar, si lograba mantener su vista lo suficientemente clara y su cabeza bastante lúcida, aún después de Oscurecido, era fácil que lograra verlo más de una vez.
Buscador, asimiló tan profundamente como pudo LAS ENSEÑANZAS Y LECCIONES DE Oro decidido a no olvidarlas jamás; recibió las preparaciones necesarias para la ceremonia y fue hasta el lugar preparado para los Oscurecimientos.
Dicho lugar no aparentaba nada especial, exceptuando que había una escalera que descendía hacia el suelo, dando la impresión de que se fundía con él hasta hacerse invisible del todo. Les explicaron que era una escalera que conducía hasta la Tierra y que a medida que descendía se iba haciendo más y más oscura, perdiendo su luz y quien descendía por esa escalera también iba oscureciéndose.
Junto con Buscador iban dos personas a acompañarle hasta la Tierra pero luego ellas le dejarían en el umbral y volverían rápidamente al Reino de la Luz. Una de estas personas sería Oro y otra, el ser de luz que estaba al cargo de dicha ceremonia.
Incluso a esta persona, que estaba muy preparada para ello, el bajar por estas escaleras le afectaba bastante y era sustituida cada cierto tiempo por otra para que pudiera descansar en el Palacio Brillante por un tiempo y recuperar la luz perdida en cada descenso a la Tierra.
De nuevo, Buscador volvió a sentir miedo ante lo tenebroso y sombrío de la experiencia terrenal pero sacando fuerzas de flaqueza, empezó a bajar por la escalera que descendía a la Tierra.
El descenso se realizó en el silencio más absoluto y le pareció interminable. A medida que iban bajando la oscuridad se hacía cada vez más impenetrable, era más difícil el distinguir los contornos de la escalera e incluso a sus acompañantes. De no ser por ellos, por su presencia a su lado, seguramente hubiera dado media vuelta y subido de nuevo al Reino de la Luz abandonando su búsqueda totalmente.
El miedo fue aumentando en Buscador hasta hacerse opresivo y casi resultarle difícil el respirar. Entonces fue cuando llegaron al término de la escalera y delante de ellos en medio de la espera negrura que los envolvía se presentó una abertura ligeramente luminosa, y al pasar por esa abertura salieron a una cueva.
En esa cueva hacía un agradable calor y por todas partes se veían materiales extraños para Buscador, también se oían voces como si vinieran del exterior de la cueva.
Por primera vez desde que abandonaron el Reino de la Luz el acompañante habló dirigiéndose a Buscador:
-Esta es la antesala de la Tierra, en ella deberás preparar un cuerpo con el que entrar en ella. Como ya habrás comprendido, la Tierra es un lugar muy extraño y difícil de vivir en él para un ser de Luz como tÚ; para poder ir allí debes adaptarte a sus costumbres y por eso debes ponerte un vestido como los que se usan en la Tierra. Aquí hay todos los materiales necesarios para hacer ese vestido, y tanto Oro como yo te ayudaremos a hacerlo y evitar que te equivoques por tu falta de experiencia. Pero aún con nuestra ayuda, quién debe hacer el vestido eres tú.
Dicho esto, empezó la tarea de enseñarle cómo hacerse un vestido con los materiales de que disponía y con las medidas que debía tener para poder entrar en la Tierra.
A Buscador le extrañaban mucho las voces que oía tan a menudo y al ver que su acompañante no les hacía caso alguno se decidió a preguntar por ellas.
-¿Qué son estas voces y qué significan, están en un lenguaje que no entiendo en absoluto? ¿De quién son?
-Son de los que se cuidarán de ti en cuanto llegues a la Tierra, los que serán tus padres en ella. Ya saben que vas a ir y están esperándote. No te preocupes porque no les entiendas, ya verás que en el tiempo que vamos a tardar en fabricar el vestido y ponerlo todo en orden acabarás por entender perfectamente lo que dicen.
Y terminado de decir esto, se volvió a enfrascar en el trabajo.
Tenía toda la razón, aún con la ayuda de los dos, Buscador tardó mucho tiempo en terminar su nuevo vestido. Tuvo que probárselo muchísimas veces y durante un tiempo además tuvo que adaptarse a esas medidas que le iban bastante estrechas para sus medidas habituales. Es normal, para un ciudadano del Reino de la Luz que mida tres metros o más y ahora se le exigía que se metiera dentro de un vestido que no medía más de medio metro, menos mal que al estar hecho de luz podía encogerse tanto como quisiera; pero, aún así, le molestaba bastante el tener que hacerlo y se quejó de ello varias veces. Siempre obtuvo la misma contestación:
-Ir a la Tierra requiere gran dosis de paciencia y abnegación. Tú lo has decidido, tú lo has de soportar.
-Durante ese tiempo, Oro le siguió aleccionando sobre lo que debería hacer en la Tierra y sobre todo le recalcaba la necesidad de acordarse de conectar con él cada vez que tuviera necesitad.
Y llegó el tiempo en que estuvo totalmente listo el vestido y se le dieron las últimas instrucciones:
-Mi misión termina aquí, te he ayudado a construir el vestido y ahora deberás aprender a usarlo. Cuando vuelvas a esta cueva encontrarás a otro que te ayudará a desmontar el vestido y dejar los materiales listos para que otro los utilice y te acompañará de subida de nuevo al reino de la luz. Allí te veré de nuevo. Hasta entonces, que la Luz te acompañe.
Y Oro también se despidió de él:
-Yo también subiré ahora al Reino de la Luz, pero desde allí seguiré tus pasos e intentaré guiarte siempre que lo necesites, recuerda mis instrucciones. Que la Sabiduría te guíe.
Con un fuerte abrazo se despidieron sus acompañantes y sin decir nada más desaparecieron de su vista subiendo por la escalera.
Se encontraba sólo, sin saber que hacer y realmente muy asustado; después de pensárselo un largo rato decidió dar el paso y salir por la otra abertura luminosa que había en el fondo de la cueva y que ahora daba la sensación de que se había agrandado para dejarle paso en su nuevo cuerpo.
Habría que puntualizar que esa abertura era luminosa en comparación con la negrura que le rodeaba pero que no lo era en absoluto si se comparaba con la luz que existía en el Reino de donde él venía.
Empezó a salir por la abertura hacia la luz y sin darse cuenta cayó por el último escalón que había antes de la salida.
Salió rodando por el agujero y perdió nuevamente el conocimiento. Cuando despertó no recordaba nada de quien era, que buscaba ni donde estaba.
Solo recordaba haber tenido mucho miedo y encontrarse en un lugar que estaba terriblemente oscuro.
Al recordar esto rompió a llorar:
Había nacido.
Autor: Josep Gimbernat.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...