sábado, 22 de octubre de 2016

La evolución de un elemental




El Reino Elemental evoluciona desde la más pequeña inteligencia, hasta los constructores de la forma, los Devas de la Naturaleza, los Elohim, las Guardianas Silenciosas y los Directores de la Vida Elemental aire, agua, tierra y fuego. 
Los constructores de la forma crean los cuerpos del género humano. Ellos realizan este Servicio junto a la Amada Madre María, Madre de Jesús quién forma el corazón. 
Los Devas de la Naturaleza supervisan la creación de un jardín y de las montañas, valles y lagos. Los Elohim crean los planetas de una galaxia. La Guardiana Silenciosa protege el proyecto original para un planeta entero o para una galaxia. 
El Mahá Chohán trabaja en conjunto con el Reino Elemental.
El entrenamiento de los elementales comienza en los Templos de la Naturaleza bajo la supervisión de los Devas de la Naturaleza. Ellos se reúnen y el Deva crea, de su propio cuerpo Luz, una hermosa flor o algún otro diseño, como una hoja de hierba o un copo de nieve. Entonces, todos los pequeños elementales en la clase se esfuerzan por encarnar una forma como esa. Tratan de imitar esa figura en forma, color y diseño.
Aquí los elementales aprenden a dominar todas las cualidades asociadas con la creación, el motivo y la voluntad para manifestar, la percepción de cómo hacerlo, el amor por el esfuerzo, manteniendo la claridad del diseño original, la consagración y concentración para llevarlo a cabo, el ritmo de la Aplicación, la voluntad para manifestar ese diseño una y otra vez y finalmente, la habilidad de envolver el diseño en Paz y Serenidad.
Al principio, los elementales sólo son capaces de sostener el cuadro solo por uno o dos segundos, pero finalmente pueden encarnar esa forma. Si se trata de una flor de manzana, el maestro en ese templo notifica al Deva de la Naturaleza que hay un grupo de elementales listos para convertirse en flores en un manzano en el huerto de alguien.



Suena sencillo y, sin embargo, toma siglos de entrenamiento y auto-control, no sólo de parte de los elementales, sino del maestro también. La flor de manzana huele tan dulce y la gente disfruta caminando bajo ellas. El granjero tiene la esperanza de una buena cosecha en el otoño. Las abejas son felices mientras confeccionan su miel, y el elemental está feliz porque ha cumplido con su propósito. 
Luego, se completa la corta estación, la flor cae y el elemental regresa a su hogar para ser felicitado, para descansar y para su posterior reasignación.
Cuando el elemental está listo para una responsabilidad mayor, como por ejemplo, para ser un Deva de la naturaleza, puede dirigir varios elementales para producir, por ejemplo, un hermoso jardín.
Algunos elementales se gradúan a un Servicio de mayor y se convierten en Devas que protegen a toda una nación. Pocos elementales son escogidos para trabajar directamente con el Mahá Chohán. En esta asociación aprenden como atraer y dirigir esas magníficas corrientes que gobiernan toda la Naturaleza. Este entrenamiento le permite a ciertos elementales hacer solicitud para la posición de Elohim. Los Elohim, es una acción combinada y cooperativa, crean los planetas de una galaxia completa.
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